miércoles, 15 de noviembre de 2017

La ermita de San Pantaleón de Losa

No son muchos los turistas que paran en el Valle de Losa; y la gran mayoría de los mismos lo hacen exclusivamente para visitar esta relativamente famosa ermita.



Dos imágenes de la "peña colorada". En la segunda se aprecia el camino de acceso y la pradera que ocupa su parte superior

Y es que son varios los elementos de interés del lugar, que le conceden incluso un halo de misterio. En primer lugar la propia peña en la que se ubica, conocida como “peña colorada”, que semeja una especie de gran navío que emerge a la superficie para obligar al río Jerea a trazar un gran meandro para bordearla por su parte posterior. Tal y como reza el cartel informativo, parece como si el objeto de esta peña fuera poner en contacto la tierra con el cielo.

Impactante perspectiva de la "peña colorada" desde el sendero GR-85. Por detrás observamos los grandes pinares de Losa y al fondo los Montes de La Peña.

El lugar fue escogido por el pueblo prerromano de los autrigones para erigir uno de sus numerosos castros. El más primitivo cristianismo ya mantendría el culto en el lugar, tal y como se ha podido comprobar con los trabajos arqueológicos.
Pradera de acceso a la ermita.

 En segundo lugar, la ubicación del templo, casi en lo más alto de la peña y adaptado a una pradera con una pendiente considerable; lo que hace que fachada y ábside tengan una gran diferencia en altura. Al interior este problema se solventa con una serie de escalones, e incluso en el suelo del ábside aflora la propia roca.

Aquí se aprecia el desnivel visto desde la parte del ábside. La nave lateral es muy posterior.

En tercer lugar, la decoración escultórica de la ermita; empezando por ese personaje que nos recibe, una especie de atlante con un enigmático saco a la espalda y en el que algunos quieren reconocer a Noé y otros a Sansón. También intrigante es la imagen simétrica al personaje, un zig-zag a modo re rayo ¿pudo estar aquí en el pasado la compañera del atlante?

Portada. Vista general.

Portada. El misterioso "hombre del saco". Capiteles con representación de los martirios del santo. Extrañísima figura que sin duda procede de otra ubicación.

Ausencia de la pareja del Atlante. Misterioso rayo en zig-zag. 

Capiteles con los martirios del santo. Personajes encerrados en las arquivoltas. Más imágenes desubicadas.

Y, siguiendo con las incógnitas, ¿Quiénes son esos personajes encerrados en las arquivoltas de portada y ventana? ¿Son presos o tal vez eremitas? ¿Qué significan esas caras grotescas, algunas quejumbrosas? En los capiteles de la portada sigue existiendo un interesante repertorio iconográfico en el que se muestran imágenes de los diferentes martirios que sufrió San Pantaleón, un santo del más primitivo cristianismo.

Ventanas del ábside. Personaje grotesco que "se come" la columna.

Ventanas del ábside. Cabezas enigmáticas.

Ventanas del ábside. Fuste tallado.


Ventanas del ábside. Personajes encerrados en la piedra (detalle).

En todo caso vemos una cierta desorganización de la decoración, lo cual parece corroborar la suposición de que el templo sufrió un grave deterioro al poco de ser construido, y hubo de rehacerse recién entrado el siglo XIII (la leyenda del interior se remonta al año 1207).

Según algunas propuestas, el templo sería una reedificación respecto a una iglesia original situada al pie de la peña.

En el interior domina el espacio un gran ala que se adosó en el periodo gótico tardío, lo que hace que la pequeña construcción románica quede un tanto relegada a convertirse en una especie de atrio de entrada. Para que el espacio sea aún más extraño vemos como el suelo se organiza en diversas alturas y los estilos artísticos aparecen mal combinados.


Podemos destacar en todo caso una especie de cenotafio un tanto deteriorado en cuyo centro existe un sepulcro románico así como algunos capiteles que muestran milagros del santo. También se encontraba en la ermita una imagen del siglo XIII representando a Nuestra Señora de Sociruelos (en algunos sitios aún se llama así a esta ermita). Hoy la talla se guarda en el museo del Retablo de Burgos.

Precioso paisaje del valle del Jerea, visto desde la ermita.

Pero los visitantes del lugar no vienen sólo atraídos por el enclave singular y la calidad artística del templo. Traen consigo los ecos de un legado inmaterial que es fácil de evocar una ver llegados a la peña. Durante siglos se guardó en esta apartada ermita una ampolla con parte de la supuesta sangre del mártir Pantaleón.

Algunos de los relieves del interior del templo
Como en otros lugares con reliquias análogas, en la víspera de la festividad, el 27 de julio, el contenido de la ampolla se licuaba durante unas horas augurándose, cada vez que no ocurría así, un periodo de desgracias. La transformación ya es citada por un monje irlandés del siglo XII. Hoy la reliquia ha desaparecido; aunque pudiera ser la misma que existe en el convento de la Encarnación de Madrid (en donde cada año se sigue reproduciendo el fenómeno).


Durante siglos acudieron peregrinos a visitar la reliquia a este templo que en el pasado fue regentado por la orden de San Juan de Jerusalén; que no los templarios como en algunos sitios se cita. En todo caso, el ambiente del lugar y una serie de ¿coincidencias? han ayudado a construir la teoría más importante relacionada con esta ermita: su vinculación con la leyenda del Santo Grial (según algunos el milagro de la sangre de San Pantaleón se debe a que fue recogida con el vaso utilizado en la última cena).


Y es que muy cerca de San Pantaleón se encuentra la Sierra Salvada (que equivaldría al Mont-Salvat donde se suponía que se guardaba la reliquia más famosa). Además San Pantaleón dependía de Santa María de Siones (¿relación con Priorato de Sión, hermandad dedicada a proteger la reliquia?) y se encuentra al lado de Criales de Losa (¿griales?).


En Internet podéis encontrar varias páginas, que van desde el escepticismo a la elucubración, desarrollando más el carácter esotérico y misterioso de San Pantaleón. Por citar una os recomiendo los artículos publicados en el interesante blog “siete merindades”. Yo por mi parte me quedo con lo que está a la vista: una preciosa ermita ubicada en un precioso lugar.

Un antiguo pilar de apoyo de torres de alta tensión ha sido pintado a modo de "cubo de Rubik", creando un interesante contraste.

Y si aún fuera poco, recientemente han empezado a llamar la atención unas curiosas oquedades que se ven en la ladera opuesta a la ermita. 


¿Naturales o (parcial o totalmente) artificiales?¿Tenían algún tipo de simbolismo relacionado con el uso de la peña?. Sugerente caso sin duda cuyo conocimiento debemos al divulgador Vladimir Rivero.

El caso es que ya en la propio visita a la iglesia se hace mención al llamado "ídolo de la Edad del Hierro". Por cierto que dichas vistas corren a cargo de los amigos de San Pantaleón de Losa. Esta asociación ha conseguido, entre otras cosas, recuperar la romería ancestral.

San Pantaleón es punto de inicio de una interesante ruta senderista que describo en este artículo.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Ruta de senderismo: Monte Escabroso

La parte oriental del Valle de Losa está cerrada por el sur por un alargado frente rocoso de escasa altura. Bajo el mismo se resguarda una estrecha franja boscosa en la que llaman la atención especialmente los hayedos. La parte de este espacio que pertenece al territorio de San Martín de Losa recibe el sugerente nombre de Monte Escabroso. Hoy diseñamos una sencilla ruta para conocer estos parajes.

Dificultad: Baja.
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil, sólo hay algún punto delicado que se solventa con un poco de atención.
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 3 horas (11 kilómetros)



martes, 31 de octubre de 2017

Ruta de senderismo: Barrancos del alto Arlanzón

El río Arlanzón, que embellece a la ciudad de Burgos y la surte de agua potable tiene su nacimiento en los barrancos situados al suroccidente del pico San Millán. Recorreremos hoy el entorno de este enclave, disfrutando de sus bosques y de sus paisajes.

Dificultad: Alta, debido al desnivel. En todo caso los senderos y caminos son bastante diáfanos salvo el acceso a la fuente del río Arlanzón.
Orientación (sin GPS con cartografía o track): fácil en días despejados, salvo el acceso a la citada fuente.
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 5 horas (18 kilómetros)

 


jueves, 26 de octubre de 2017

Ruta de senderismo: el barranco del arroyo Matanzas

Es difícil de sospechar, salvo que nos informen previamente, que en la cara sur del Mencilla, a tan sólo una treintena de kilómetros de Burgos, se encuentra uno de los barrancos más interesantes de la Demanda burgalesa. Estamos hablando del barranco de arroyo Matanzas, una cerrada y alargada garganta en la que, debido a la singular orientación, el hayedo consigue competir con éxito contra las extensas plantaciones de pino.

Dificultad: Media-Alta. La distancia es tirando a larga, y el tramo final junto al río se puede hacer un poco pesado para gente poco acostumbrada. El resto es pista muy cómoda y con desniveles escasos y llevaderos.
Orientación (sin GPS con cartografía o track): Fácil.
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 5 hora y media (20 kilómetros)






martes, 24 de octubre de 2017

Árboles singulares: los sorprendentes alcornoques de Bozoo

Si hay un árbol mediterráneo, además de la encina, éste es el alcornoque (Quercus Suber). Asociado a lugares con precipitación más bien escasa y temperaturas medias elevadas, nadie esperaría encontrarlo en los montes de Bozoo, apenas a unos kilómetros de la ribera del alto Ebro y a cerca de 1000 metros de altitud.




El valor del alcornocal de Bozoo radica por tanto más en la originalidad de su ubicación que por su volumen. Está compuesto de unos 30.000 pies dispersos, la gran mayoría de pequeño porte, sobre todo bajo la sombra de pinares de repoblación.



La ausencia de otros alcornoques en las cercanías se ha venido explicando por la tradición popular, relacionándolo con las bellotas de dicho árbol que habrían traído consigo pastores extremeños para hacer su propio pan. A ello contribuye el hecho de que en la toponimia local figure el pago del “corral de los extremeños”.


Sin embargo, los últimos estudios apoyan la posiblidad de que el bosque sea autóctono, habiándose configurado, como otras poblaciones relictas del norte peninsular, durante el último periodo glaciar. De hecho el nombre de Sobrón (lugar muy cercano) podría derivar del nombre latino de esta especie (Quercus Suber).

En esta imagen se aprecia la diferencia con respecto a la corteza de la encina (a la derecha)

Las condiciones edáficas y climáticas son compatibles con el árbol, y las repoblaciones de pinos efectuadas durante los años 50 del pasado siglo favorecieron en primera instancia el fin del pastoreo y la desaparición del matorral como competencia. Sin embargo, hoy suponen una amenaza para esta población al reducir el aporte de irradiación solar.

En este área ya se han eliminado la mayor parte de los pinos.

Afortunadamente, con la integración del monte dentro del Parque Natural de Montes Obarenes se ha podido poner en marcha un proyecto para permitir el desarrollo de este valioso rodal. Poco a poco van siendo eliminados los pinos a medida que se van desarrollando los alcornoques, los cuales poco a poco van teniendo un porte interesante. Algunos ejemplares tienen ya varios metros de altura y cerca del metro de perímetros.


En la página web de la empresa Albera Medio Ambiente tenéis dos estudios sobre esta población de alcornoques. El mapa que he puesto en esta entrada está adaptado desde uno de ellos.

En este artículo os describo una ruta que además de acercarnos a este lugar, servirá para disfrutar del espectacular paraje de las Hoces de Sobrón.


jueves, 19 de octubre de 2017

Ruta de senderismo: Nacedero del arroyo Trambasaguas

La localidad de Belorado se sitúa en plena vega del río Tirón. Además de este curso de agua existe un arroyo, el Trambasaguas, que cruza el propio casco urbano. Hoy remontaremos este río hasta la zona en la que nace, en los montes de Ayago, en bonita ruta que, sin embargo, pensamos que tiene posibilidades de un mejor diseño.

Dificultad: Baja.
Orientación (sin GPS con cartografía o track): fácil en la primera parte; prácticamente imposible en la segunda mitad. No recomiendo realizar esta ruta sin GPS a menos que se replantee para hacerla más clara.
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 3 horas y 45 minutos (14,5 kilómetros)





martes, 17 de octubre de 2017

La Piedra

La Piedra; así de contundente es la denominación de uno de nuestros pueblos, que recibe su nombre de la gran peña que da sombra al pueblo. Este lugar es por otro lado ejemplo de la construcción típica de la zona de páramos burgalesa: edificios macizos de piedra caliza hechos generalmente de mampostería reforzada con sillares en las esquinas y en los vanos, estos últimos por lo general pequeños.


El primer documento escrito referente a este lugar data del 7 de Julio de 1029, y aparece en el cartulario de san Juan de la Peña (Huesca). En él Doña Oneca enumera los bienes que posee en Castilla indicando, entre otros: “la villa que dicen Rivadevías íntegra, con su monasterio que está en territorio de La Piedra".

 

La Piedra fue durante la alta Edad Media capital de uno de los pequeños alfoces (coincidiendo aproximadamente con la cuenca del alto Úrbel) en que se organizó la primitiva Castilla. Cuenta la tradición que esta fue una de las plazas que recuperó Diego Laínez (el padre del Cid) de manos Navarras tras la batalla de Atapuerca de 1054.

 

Ya en el pasado más cercano, La Piedra y los pueblos cercanos fueron famosos por la calidad de su ganado equino, tanto de yeguas como de mulas, fruto de la combinación del frío y de la existencia de pastos de mejor calidad que en otras zonas de la comarca, y que eran muy valorados en las ferias que se celebraban en lugares como Villadiego o Polientes. No debemos olvidar, por otro lado, que un ramal de la cañada de las merinas tenía su destino de verano precisamente en estas tierras.


 
El edificio más notable es la parroquial de Santa María la Mayor, y más en concreto, su ábside de periodo románico tardío, con los arcos de las ventanas ya ligeramente apuntados. Los elementos más artísticos: capiteles, canes, columnas y ventanas, presentan un tono más claro, lo que indica un origen diferente del material y el hecho de que fueron encargados a otro maestro,



 

Esta afirmación, que se ve corroborada por la reseñable calidad de la labra (incluso los fustes de las columnas están tallados). El ábside se configura en tres paños separados por columnas. La vegetación fundamental es de roleos vegetales y elementos geométricos. Al interior, las arcadas ciegas quedan ocultas por el retablo. No obstante aún pueden verse unos cuantos elementos románicos dispersos de gran interés, dentro de una estructura general que ya corresponde al siglo XVI.


 

Estos datos, así como otros más cercanos y humildes, podemos registrarlos a través de la lectura del sencillo libro "La Piedra, piedra sobre piedra", escrito por antiguos vecinos del lugar. A lo largo del mismo podremos acercarnos a aspectos como la geografía, historia, arquitectura popular, arte, fauna y flora, economía, fiestas y tradiciones, usos y costumbres, juegos y diversiones de este lugar; siempre con una mirada al pasado y por otro lado, tan similares a los de muchos otros pueblos.


Aspecto general del interior del templo y personaje masculino. Fotos cedidas por Pedro Lozano.
 
Por citar un ejemplo, traigo aquí las leyendas relacionadas con el despoblado de "El Embid", que estaba situado a unos dos kilómetros al norte del núcleo actual. La tradición cuenta que en origen era un pueblo moro, y que durante la reconquista los pobladores tuvieron que abandonarlo precipitadamente, pero aún teniendo tiempo de enterrar un pellejo lleno de oro (nos suena, ¿verdad?) y poner encima una gran roca que aún existe y conocida por "El Peñón". Aún se puede contemplar en la base de la roca una serie de hendiduras, supuestamente producidas por las sogas de los cristianos en sus infructuosos esfuerzos para hacerse con el botín.

Muchos años después, el poblado de El Embid estaba próximo a su fin; sólo quedaba una mujer que se disponía a trasladarse a un pueblo cercano para evitar la soledad. Su intención inicial era trasladarse a Santa Cruz del Tozo, pero una riada le obligó a cambiar de planes e ir a La Piedra. Según la tradición, este hecho significaba que La Piedra tenía derecho a hacerse con el terreno correspondiente al antiguo pueblo. este tipo de leyendas son muy comunes, y nos remiten al periodo de restructuración y agrupación de núcleos de población desarrollado en la baja Edad Media.