miércoles, 15 de abril de 2009

Ruta de senderismo: Cascadas de Mena

Nos adentramos hoy en la que probablemente es la zona más húmeda de la provincia de Burgos, en una ruta poco transitada que tiene su culmen en la Cascada de Aguasal.

Dificultad: Media
Orientación: Difícil
Belleza: Muy alta
Tiempo: 5 horas

Situación.
 
Hay que salir de Burgos por la C-629. Tras atravesar Villarcayo hay que llegar hasta la localidad de Bercedo, en la que tomamos la carretera que baja por el puerto de El Cabrío hacia el valle de Mena. En las últimas rampas de descenso de dicho puerto se encuentra Irús, localidad comienzo de la ruta.

Puntos de Interés

Calzada romana de Irús. Cascada de Irús. Prados y sus vacas. Paisajes. Bosques de hayas. Salto del Aguasal en el río Ordunte.

Descripción de la Ruta
La ruta discurre por la parte más occidental del valle de Mena, entre prados y tupidas masas boscosas.

Irús marca el comienzo del valle de Mena. Una zona notablemente más húmeda que el resto de la provincia que acoge lugares de excepcional belleza.

Nos introducimos en el pueblo por las estrechas calles que nacen a la izquierda de la carretera. Hay que desviarse por una de las primeras calles hacia la derecha en dirección a la pequeña iglesia. Justo detrás de la misma vemos otro edificio religioso que denota una construcción reciente. Realmente se trata de la capilla y mausoleo de una rica familia de principios del siglo XX.

Al pie de estas construcciones nace un camino en el que rápidamente se observan los restos de losas pertenecientes a una antigua calzada romana que comunicaba Herrera de Pisuerga con Bilbao. A nuestra vera discurre el curso del río Hijuela, que poco más adelante se precipita en una bonita cascada.

La húmeda vegetación de ribera cubre los bordes del camino aunque paulatinamente se empieza a alejar del río y comienzan a verse los primeros prados de un intenso color verde. En las laderas se empiezan a observan los bosques caducifolios que cubren buena parte de la zona.

Poco después de atravesar una valla metálica se llega a la localidad de Arceo. Por la primera calle de la izquierda del pueblo se llega hasta la iglesia. Junto a la misma hay que tomar el camino cementado que asciende y enfila hasta Campillo de Mena.

Una nueva alambrada continúa ascendiendo entre pequeños prados, auténtica enseña del valle. Al llegar al primer cruce hemos de tomar el camino del centro que a través de un pastizal se dirige hacia un depósito de aguas y una torreta de alta tensión.
El camino, poco marcado, cruza un cortafuegos y se dirige hacia una nueva torreta eléctrica. En este lugar hay que desviarse hacia la izquierda por una serie de estrechas veredas y alcanzar la senda que desciende hasta Campillo de Mena. En caso de duda será mejor tomar la carretera.

La iglesia de esta localidad aún conserva restos románicos. Tras visitarla seguimos por la carretera en dirección a Las Bárcenas de Campillos. A nuestra espalda se encuentra la imponente mole de Los montes de la Peña, que literalmente cierran el valle por el sur y le confieren su peculiar personalidad.

A la entrada del siguiente pueblo se cruza el río Ordunte, que nace en las profundidades de los montes del mismo nombre y es el lugar hacia el que se dirigen nuestros pasos. Con este objetivo abandonamos la carretera nada más cruzar el río remontándole en su curso.

Tras rechazar todos los caminos que se alejan del río seguimos junto al mismo para acabar cruzándolo un tramo más adelante por un camino que siempre ascendente nos llevará hasta el salto del Aguasal. El avance se ve acompañado por la contemplación de los bellos bosques húmedos que cumbres ambas laderas del camino. No en vano esta zona es considerada como la de mayores precipitaciones de Castilla y León.

Tras avanzar varios kilómetros por este escondido bosque empezamos a sentir el aumento del fragor del río y finalmente llegamos hasta el borde del espectacular salto del Aguasal. Es preciso tomar un senda hasta el mismo borde de las cascadas para contemplarlo en toda su extensión. Particularmente a mí es la cascada que más me gusta de toda la provincia. No sólo por su belleza, sino porque se encuentra en un lugar tan apartado y precioso que sólo andando se disfruta plenamente de su contemplación.

Tras estos momentos a uno le quedan ganas de seguir adelante y ver qué nuevos misterios nos puedo descubrir el bosque, pero es el momento de regresar por el camino hasta, poco después de cruzar un cortafuegos, tomar un camino que nace a la derecha y tras una ligera ascención nos permite tener una buena panorámica del cercano pantano de Ordunte.

Hay que seguir en todo momento el camino central, que no nos haga cambiar de dirección, hasta que en una nueva zona de prados enlazamos con el camino que llevaba de Arceo a Campillo. Desde este punto es sencillo volver hasta la localidad de Irús.

Comentarios
Esta ruta la realicé hace mucho tiempo por lo que no recuerdo los detalles y las indicaciones las he tomado de la publicación de Enrique del Rivero (segundo tomo). Es por ello que, aunque he intentado ser riguroso, recomiendo realizar la ruta con mayor apoyo bibliográfico.
 
La ruta es muy bonita y no tiene tramos complicados. Supongo que si se realiza en una época seca (yo la hice en primavera) perderá bastante. Por otro lado los caminos húmedos pueden ser más difíciles de transitar debido a que con el paso del ganado se embarran bastante.
Mapa en wikiloc (hecho a mano, ruta sólo aproximada)





2 comentarios:

Anónimo dijo...

he ido haberla hoy y desde luego es impresionante como caia agua, el problema para llegar es que esta todo embarrado el camino, pero a merecido la pena.

Montacedo dijo...

Gracias por el comentario. Efectivamente ya lo avisaba en la descripción, pues a mí me pasó lo mismo. De todas maneras, si el objetivo es ver la cascada parece haber un acceso más directo y sencillo desde el pueblo de San Pelayo (a media subida de Los Tornos). Tengo pendiente ir algún día para comprobarlo.