jueves, 22 de octubre de 2009

Ruta de senderismo: En torno a Orbaneja del Castillo

Hoy os presento una de las primeras rutas que realicé en la "era GPS", allá por el año 2007. Se trata de un recorrido por la zona del cañón del Ebro más próxima a Orbaneja del Castillo, que no tiene mucho que envidiar al sendero típico de unos kilómetros más abajo, aunque implique internarse durante un buen tramo en Cantabria.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil en general, salvo en la zona del páramo.
Belleza: Alta
Tiempo: 4 horas y media.


Situación.

El acceso a esta ruta se realiza desde el mismo pueblo de Orbaneja del Castillo. Para llegar al mismo tan sólo hemos de seguir la Carretera N-623 hasta el kilómetro 61 y allí, a la altura de Quintanilla Escalada, tomar el cruce que hacia la izquierda y a través de Escalada nos lleva a Orbaneja del Castillo.
Dejaremos el coche en la pequeña zona de aparcamiento que surge unos metros tras el puente que deja la famosa cascada a la derecha.

Puntos de Interés

Cascada de Orbaneja, Pueblo de Orbaneja, nacimiento de la Cueva del Agua, vistas sobre Orbaneja y el Cañón, Chozos, Quejigal, Cascada del Tobazo, senda paralela al río.



Descripción de la Ruta

Desde el aparcamiento retrocedemos unos metros para admirar la cascada que viene de lo alto del pueblo. A continuación subimos por las empinadas escaleras que avanzan por su derecha. Llegaremos con facilidad a la zona central del pueblo, presidida por la entrada a la cueva del agua y el río que nace de la misma.
 


También podemos observar, hacia el lado derecho, una casa fuerte que se eleva sobre un peñascal. Tomando esta casa como referencia, ascendemos por uno de los caminos principales que deja dicha casa a la izquierda. Sin cambiar en ningún momento de dirección llegamos al fin del pueblo, transformándose la calle en un bonito camino. Pasaremos posteriormente junto a una pequeña ermita y un depósito de agua. También es útil indicar que estaremos acompañados en esta primera parte por las señales de una variante del GR99 (sendero del Ebro) denominada senda de los chozos.


Tras el depósito el camino continua sobre una especie de balcón natural desde el que tendremos unas bellas vistas sobre Orbaneja y el cañón. Al cabo de unos minutos entramos en un pequeño vallejo en el que la encina es la especie dominante. Llegamos a un primer cruce que deberemos tomar hacia la izquierda y, al poco, otro nuevo cruce también a la izquierda, estando en este caso el camino rechazado mucho menos marcado.

Siguiendo por el camino principal enseguida llegamos a una pronunciada revuelta que nos conduce con comodidad a lo alto de la paramera. En unos instantes llegamos a una zona más abierta desde la que se observan varias construcciones de piedra.

 
Junto a las primeras de las mismas un camino atraviesa el que llevamos pero deberemos ignorarlo pese a que parece más marcado. Aparte de los cercos de piedras, llaman la atención pequeños edificios de forma circular con techo cónico de lajas de piedra, conocidos como “chozos” y que servían de refugio a los pastores. Algunos de los mismos se encuentran en buen estado de conservación.

Desde los chozos, y siguiendo a la derecha, es fácil localizar un camino que nos lleva de nuevo a un mirador sobre Orbaneja y al propio pueblo. Nuestra ruta es bastante más larga; tras observar los chozos volvemos al camino que traíamos y seguimos en el mismo sentido.

Al poco llega la zona más complicada del recorrido en cuanto a orientación. Tenemos dos alternativas; o bien seguir las indicaciones de Enrique del Rivero en su libro Tierras de Burgos III o bien seguir la variante que yo tomé en donde el camino está algo menos marcado pero que nos permite acortar el sendero.

De acuerdo con esta segunda variante, llegamos enseguida (un par de minutos) a un punto en donde nace una canal a nuestra derecha. El camino pasa sobre ella y tras la misma deberemos abandonarla en dirección a un cerco de planta cuadrangular que tiene un chozo pegado a su entrada. Pasamos por el borde derecho del cerco y seguimos sin cambiar de dirección, de modo que caminaremos por la parte alta derecha de la pequeña canal que va aumentando.
 
Tras unos cinco minutos la canal se cruza con otra que viene por nuestra derecha. Deberemos descender (a veces se puede apreciar el sendero) hasta el punto de cruce; andando junto a unos cercados. En la parte más baja el sendero pasa entre dos cercados presididos por buenos ejemplares de quejigo. A continuación deberemos continuar casi de frente, subiendo un poco, para a continuación caminar paralelos a la nueva canal, andando en este caso por su parte alta izquierda. Se puede apreciar que es una franja más despejada de vegetación.

Intentado no cambiar de dirección y sin alejarnos ni acercarnos más a la canal seguimos buscando las partes más despejadas en nuestro avance. En ocasiones es visible el sendero. Aproximadamente 15 minutos después de la vaguada con los quejigos llegamos a una valla de espino que nos corta el paso. Con suerte estaremos justo ante el punto donde la misma puede abrirse, sino deberemos caminar unos metros hacia la derecha o hacia la izquierda hasta localizarlo.

Tras atravesar la puerta seguimos casi de frente, ligeramente hacia la izquierda, hasta llegar a una claro dentro del bosque. Avanzamos hasta el otro lado del claro y en su final lo bordeamos hacia la izquierda hasta localizar el sendero bien marcado que nos permite continuar por el bosque. En tan solo 100 metros pasaremos la zona cerrada y llegaremos a un camino poco marcado perpendicular a nuestro avance, que tomaremos hacia la izquierda. Si no localizamos el camino recomiendo girar igualmente hacia la izquierda hasta que lo localicemos cuando se haga más definido.

 
Una vez en este camino seguiremos sin cambiar de dirección, rechazando la opción que nos permite girar a la derecha o izquierda. Poco después comenzamos a descender y se define un sendero cada vez más marcado. A continuación nos incorporamos a un camino de mayor envergadura por el cual seguiremos descendiendo. En este instante llegamos a una zona de praderas desde la que volveremos a ver la parte alta del cañón, que en esta zona no es tan pronunciado.

Continuamos siempre por el camino más marcado por una zona de buenos ejemplares de quejigo. En esta identificamos un cruce en el que deberemos seguir por la derecha, por el camino que desciende decidido a Villaescusa de Ebro.


El camino atraviesa la carretera justo en el punto donde está el puente que permite llegar al pueblo por encima del río Ebro. Nada más atravesar el río tomamos la calle que hacia la izquierda permite continuar paralelo al mismo. Tras pasar junto a una pequeña área recreativa y algunas casas enseguida abandonamos el pueblo.
Desde aquí de nuevo nos acompañan los carteles y las marcas rojas y blancas del GR-99. Tras el pueblo una pequeña área de cultivo se interpone entre nosotros y el río. Si levantamos la vista, casi frente a nosotros, podremos ver las curiosas formas tobáceas que configuran la cascada del Tobazo. Al final de la zona de cultivo llegamos a un cruce en el que el camino de la izquierda, el más cercano al río, es que el que continua hacia Orbaneja; pero tomaremos el de la derecha para acceder a la cascada del Tobazo.

Este camino se difumina inmediatamente para dar paso a una serie de senderos que permiten que ascendamos hacia la citada cascada. Lo mejor es seguir unos metros paralelos al arroyo que desciende en este punto para cruzarlo un poco más arriba, por un sendero algo más marcado.






Cuando llegamos a la zona de la cascada podemos explorar a nuestro gusto, pero es recomendable ascender primero a la parte alta. Para ello, y antes de acercarnos demasiado a la corriente de agua, deberemos ascender por el sendero de la parte derecha de la misma. Luego este sendero, en su parte alta, gira a la izquierda para acercarse a la parte más interesante, en donde se configura una especie de terraza sobre la que cae el agua a modo de ducha creando curiosas cavidades en la parte interna. También existen bellos rincones el la parte más alta y por debajo de la zona de la terraza. Cabe destacar la existencia de robustos ejemplares de haya.

Volviendo sobre nuestros pasos tenemos la opción de seguir una senda alternativa que acompaña por la izquierda a la corriente de agua en su descenso. Esto nos permitirá descubrir una nueva cascada en la parte más baja y alcanzar el camino de Orbaneja en un punto más avanzado de su recorrido.


 

Tras atravesar el arroyo por un pequeño y curioso puente de cemento llegamos a la antigua central hidroeléctrica del Tobazo, hoy convertida en vivienda. En este punto el camino se difumina para convertirse en una estrecha senda. Afortunadamente esta senda ha sido fuertemente aclarada, si bien en algunas zonas la vegetación pugna por volver a cerrarse.

 

Desde aquí nos quedan 5,5 kilómetros de bella senda junto al río Ebro. Destaca la gran variedad de árboles, entre los que se incluye incluso un pequeño hayedo junto al borde del río. Al final de la senda el bosque se aclara y se observan los famosos camellos de Orbaneja. En seguida llegamos al puente de cemento que conduce al pueblo. Tras ascender hasta la carretera deberemos tomarla hacia la derecha hasta el aparcamiento en donde dejamos nuestro vehículo.


Comentarios

La ruta se realizó poco antes de describirla aquí, por lo que el nivel de detalle es alto. Si albergamos dudas sobre la alternativa a seguir en la zona alta, podemos continuar de acuerdo con la ruta indicada aquí (que es la de Enrique del Rivero).
La ruta es de baja dificultad y los desniveles no son muy grandes. Si bien es cierto que es fácil desorientarse en la zona del páramo, el resto del recorrido no presenta problemas en este sentido. La época más recomendable es la primavera o incluso el invierno. La cascada del Tobazo es muy estacional y solo está a tope en pleno deshielo (una de las fotos corresponde a ese momento). En todo caso es un lugar bonito incluso con la cascada casi seca.
Por otro lado, un día muy caluroso puede hacer muy duro el avance por la paramera. Por el contrario el camino junto al Ebro (el que haremos en las horas centrales si madrugamos) está muy sombreado.
 
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Track del recorrido (pulsa en el círculo verde para más información):
 

4 comentarios:

felix dijo...

Muy bonito Orbaneja del Castillo, realmente merece la pena.

Mark dijo...

MI TIO, FELIX RODRIGUEZ DE LA LLANA, ESTUBO ALLI, SI NO ME EQUIBOCO EL Y SU GRUPO LA DESCUBRIERON Y LA BAUTIZARON,O ASI LO CREO YO
TIO, TE ECHO DE MENOS
EVA

Rober dijo...

Hoy he hecho esta misma ruta, fantástica, muchas gracias por la información, muy detallada.
Me perdí un poco por los páramos, pero llevaba el track del Google Map y brújula y rápidamente dí con la berja que separa Burgos de Cantabria, a partir de ahí no hubo pérdida. La ruta es de las más bonitas que conozco, la hice de niño y después de 15 años la acabo de repetir, qué recuerdos. ¿Conoces la senda del Nansa? ¿La ruta de los puentes en Ucieda?

Montacedo dijo...

Hola Rober, Gracias por tus palabras. La senda del Nansa ya la conozco, aparecerá en el blog "exilio en Cantabria" pasado el descanso invernal, que vendrá a partir de navidades. La ruta de los puentes no la he hecho, pero sí una anexa, la del Haya Corba. Me queda pendiente.

Un saludo.