miércoles, 30 de septiembre de 2009

Regreso a los pueblos de silencio: Valdearnedo

Pocos sitios de la geografía burgalesa tan inhóspitos y tan poco aptos para desarrollar una vida como el desolador, pero también bello, paisaje de las Torcas. Prácticamente en el centro del mismo se encuentran los restos del despoblado de Valdearnedo.


Llegar a Valdearnedo no resulta fácil, mejor dicho, no resulta cómodo. Las cuatro localidades que lo rodean por los cuatro puntos cardinales: Carcedo de Bureba, Melgosa, Quintanarruz y Arconada, se encuentran a una distancia similar y están separadas del pueblo por caminos en regular situación (poco aptos para el coche, en cualquier caso), siendo tal vez el camino en mejor estado y más cómodo el de Carcedo y el mas cercano el de Quintanarruz.


En uno de los vallejos, algo más feraces, situados en los fondos de este paisaje desarbolado y altamente erosionado, se encuentra Valdearnedo. Lo primero que divisamos es lo que queda de su iglesia, aún en pie pero por periodo con seguridad no muy largo.

 
Una vez junto a la misma se aprecia su interesante fábrica románica, muy castigada por la rapiña de "los listos". En este sentido, el blog de Elías Rubio nos enseña dos fotos del antes y después.



 
Vemos como la desaparición de los canes, columnas y los mejores sillares de las esquinas acelera sobremanera el deterioro. También ha pasado a mejor vida la espadaña.

Una vez en el interior, sorprende el gran tirante de acero colocado para evitar el colapso de la iglesia. La explicación nos la da Elías Rubio en el libro Los pueblos del silencio, continua referencia de estos posts. Al parecer en los años 60 el obispo realizó una visita al lugar y la situación era tan alarmante que dio orden para poner en marcha esta tosca solución de emergencia.
 


Entre los restos dejados por los saqueadores de tumbas y personas de similar calaña aún quedan capiteles harto interesantes... si estuvieran en otro lugar.




Nos damos una vuelta por el reducido caserío para comprobar como varias casas se encuentran en estado relativamente bueno, con tejado incluso. Tal vez ello tenga algo que ver con el hecho de que los últimos pobladores aguantaron hasta principios de los años 80, pese a que sus convecinos hacía tiempo que habían abandonado el lugar.
 



 
 
Ahora lo que queda del pueblo es usado por soldados de pacotilla para llevar a cabo su correrías. Lo mismo hacen con otros pueblos, con un nulo respeto ni homenaje a lo que fueron sus más cercanos ancestros.

martes, 29 de septiembre de 2009

Árboles singulares: El nogal de San Pedro de Arlanza.

El árbol al que le dedico hoy el post es poco llamativo a menos que nuestro objetivo primigenio sea localizarlo. Se encuentra muy cerca de la explanada que sirve de aparcamiento para la "visita" al monasterio de San Pedro de Arlanza, en la campa situada a la derecha de un edificio que parece una antigua tenada.

En primera aproximación parece un tocón quemado y ya seco, flanqueado por un arbolito que bien pudiera ser su hijo, sino fuera porque es un cerezo.


Pero al acercarnos y rodearlo vemos que no, que parte del ramaje que se ve sigue perteneciendo al árbol original, una rama estrecha pero frondosa de este centenario y cabezota superviviente que se resiste a claudicar, y que en origen debió de ser espectacular.



En esta otra imagen más reciente (año 2013) se aprecia mejor el tamaño del vástago, sujeto por una estaca para que no caiga.


 
A partir de aquí nos remitimos a nuestra Obra de referencia, "Árboles singulares de Burgos" para saber que su estado actual se debe a que hace unos 15 años un rayo le cayó encima y prácticamente le carbonizó. Al poco, un vendaval le cuajó las ramas que aún le quedaban. El perímetro, aún fácil de constatar, supera los cinco metros lo que le daría una edad cercana a los 800 años, la misma de la imponente torre del monasterio, la única parte que aún resiste intacta del mismo.

Al parecer este árbol, precisamente por su tamaño, fue uno de los pocos indultados de la tala generalizada llevada a cabo con anterioridad a la construcción del fallido proyecto del embalse de Retuerta (mejor era aprovechar la madera para muebles o madera a que se pudriese para el agua). En este sentido, tal vez el indulto se debiese a que un árbol vetusto y hueco tiene poca aplicación como madera.

Un centenar de compañeros corrieron peor suerte. Ya en 1887, Rodrigo Amador de los Ríos recoge las siguientes palabras dentro de su descripción de las ruinas del monasterio:

“animan en natural desorden esparcidos, copudos, corpulentos y frondosos algunos nogales. Bajada la cuesta y abandonado el camino, llega el viajero a la plazoleta plantada de nogales que se extiende a lo largo del derruido templo”.

De hecho, en la portada del libro "Autobiografía del río Arlanza" del año 1967, figura una imagen del monasterio junto al que se ven unos grandes agujeros que probablemente son los que dejaron los nogales recién arrancados.

 

lunes, 28 de septiembre de 2009

Iglesia románica de Quintanarruz

La iglesia de Santa Leocadia de Quintanarruz es una de tantas de la geografía burgalesa que, sin ser obras maestras en su género, conservan numerosos elementos de interés.
 
 

El edificio que contemplamos actualmente es resultado del añadido durante los siglos XVI o XVII de sendas capillas laterales a la primitiva nave románica. Por lo tanto, las partes más nobles del edificio coinciden, como en muchos otros casos, con el ábside semicircular y la portada.
Respecto a esta última, se configura sobre una serie de arquivoltas con decoración geométrica bastante elaborada. Los capiteles muestran a su vez una decoración variada en la que, pese a estar un tanto deteriorada, podemos distinguir con facilidad elementos como águilas o arpías enfrentadas, un personaje a caballo, otro al que unas manos parecen taparle la boca y una mujer al que unas serpientes parecen morderle los pechos; representaciones todas ellas bastante habituales.
 





En el ábside de Quintanarruz las semicolumnas adosadas no abarcan todo el muro, sino el tercio superior, apoyándose en un contrafuerte prismático. Este ábside recordará así al de Tabliega.
 
Tal vez el elemento más original sea la roseta de una ventana cegada, decoración que presenta ciertas equivalencias con otras iglesias de la zona como Abajas y Castil de Lences. En general, la iglesia se puede incluir dentro de un estilo común conocido como Escuela de la Bureba.

 


la iglesia fue restaurada recientemente, aunque la intervención se limitó a los elementos estructurales y no tanto los artísticos. Podéis informaros más sobre este templo (y otros) en la excelente web Románico Digital
 
Por otro lado, el viajero atento no puede obviar la presencia de un monumental moral a la vera del templo, al que ya hicimos una pequeña referencia hace un tiempo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

IX Ruta Carreteril Burgos-Tordesillas

Estos días se está desarrollando (acaba el domingo) la IX Rutas carreteril entre Burgos y Tordesillas, siguiendo los pasos de la ruta empleada por Juana la Loca con el cadaver de Felipe el hermoso y desarrollada por Elías Rubio en el libro El año de la Gripe.

El trayecto, organizado por la Cabaña Real de Carreteros, cuenta la colaboración de la Fundación Oxígeno y la Universidad de Burgos, y permite a cualquier interesado acompañar a arrieros y animales en su recorrido. Aunque evidentemente es tarde para apuntarse, podéis ver más información en la web de patronato de Turismo. También se puede leer sobre la misma en el propio blog de Elías Rubio, comenzado recientemente.
 
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(ACTUALIZACIÓN DEL 29-09) NOTICIA EN RADIO TV CASTILLA Y LEÓN:


martes, 22 de septiembre de 2009

Arquitectura fortificada de la provincia de Burgos

"Castilla, tierra de Castillos". Eso lo hemos oído en nuestra infancia hasta la saciedad. Estamos tan acostumbrados a ver nuestras torres medievales que ya casi ni las prestamos atención. También porque la mayoría no presentan un aspecto demasiado llamativo, sufren una lenta decadencia hasta que finalmente acaban desapareciendo (o las hacen desaparecer). Sí, es verdad que muchas están declaradas BIC (Bien de Interés Cultural) pero, ¿alguien sabe si esto ha sido alguna vez óbice para detener desmanes o impelir acciones de conservación?. Pues eso.

Queriendo hacerle un hueco a este patrimonio en este blog he empezado por seleccionar alguna publicación a nivel de catálogo para identificar una lista lo más extensa posible de lugares (desde luego sin la mínima esperanza de visitarlos todos). En este sentido, lo mejor es combinar fuentes pero parece que la publicación más completa es el libro "Arquitectura fortificada de la Provincia de Burgos", del prolífico historiador Inocencio Cadiñanos Bardeci.

En busca de la rigurosidad de y meticulosidad, el libro no sólo identifica todos los restos y vestigios de construcciones militares de nuestra provincia, sino que la adscripción de cada edificio le da pie a hacer un extenso análisis de cada dinastía propietaria. Esto hace la publicación un tanto complicada de seguir para los profanos (como el que les escribe); característica lamentablemente muy habitual en publicaciones de este tipo de autores.

Otra pequeña pega que se le puede achacar al libro es que se ha quedado un tanto obsoleto, aunque sólo hayan pasado 20 años desde su publicación. Esto no sólo se debe a que el estado de muchos edificios haya cambiado o empeorado, sino también a otros casos más esperanzadores, como el castillo de Tedeja, que el autor lista en el apartado de castillos reflejados en la literatura y que ha sido localizado y estudiado con posterioridad.

Tiempo habrá para dedicarle algunas letras a algunos de estos vestigios. Hasta aquí baste decir que de la lectura del libro se constata, como por otra parte ya sabíamos, que la gran mayoría de construcciones que han llegado hasta la actualidad son torres señoriales de los siglos XV y XVI, destinadas más a imponer respeto y señalar la preeminencia del señor del lugar, que a objetivos puramente defensivos.
 

jueves, 10 de septiembre de 2009

Vídeo sobre el Canal de Castilla

Interesante vídeo sobre el canal de Castilla, incluye también información sobre el recorrido turístico burgales (aproximadamente hacia el minuto 6).



miércoles, 9 de septiembre de 2009

Regreso a los pueblos del silencio: Cobos Junto a la Molina

No todos los pueblos deshabitados se encuentran alejados de la capital. La aldea sobre la que escribo hoy se encuentra a menos de 30 kilómetros de Burgos, lo que no fue suficiente como para evitar su abandono.
Cobos junto a la Molina desde las ruinas de la ermita de Ntra. Sra. de Los Ángeles.
El peculiar e informativo nombre de Cobos junto a la Molina indica bien a las claras donde se ubica el lugar, a escasos 3 kilómetros al norte del pequeño pero dinámico pueblo de La Molina de Ubierna. El acceso se puede realizar bien desde este último pueblo, siguiendo un camino que surge a la izquierda de la loma donde se encuentra la iglesia de San Román (que está siendo reconstruida por los vecinos), bien desde el camino de acceso directo desde la C-629 poco antes de llegar a la localidad de Hontomín.
Cualquiera de los dos caminos se encuentra en regular estado y, aunque pueden ser recorridos con un turismo estándar, deberemos asumir los "golpecitos" de las piedras y un lavado posterior. Lo cierto es que la ausencia de una carretera contribuye sobremanera a acrecentar la sensación de olvido.



En todo caso, y especialmente si escogemos la segunda opción, podremos ver como el pueblo se situa en los límites del área conocida como "Las Torcas", compuesto por una serie de lomas muy erosionadas que configuran un peculiar paisaje semidesértico. De cualquier forma, y ya en las proximidades del pueblo, tendremos la grata sorpresa del desarrollo del estrato boscoso, compuesto especialmente de quejigos.
 

El pueblo se encuentra en un pequeño vallejo relativamente fértil y está conformado básicamente por una única calle, a lo largo de la cual vemos ejemplos tanto de casas restauradas o al menos mantenidas, con otras que ya han colapsado. La construcción, adaptada a los recursos de la zona, se compone tanto de adobe y mampostería como de sillarejo. En todo caso, pese a que lo visité en pleno verano, no encontré ningún vecino. Lo que si que encontré al menos fueron los típicos contenedores para la recogida selectiva de basuras, un pequeño signo de vida.


 
La iglesia parroquial se encuentra en aceptable estado, al menos aparentemente, y aún conserva canecillos de bastante interés procedentes del periodo románico.

 


Desde el pueblo se pueden observar en una loma cercana, a algo más de un kilómetro, los restos de la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, lugar donde peregrinaban los vecinos cada año a principios de Agosto. Si nos acercamos hasta la misma no haremos sino constatar su estado de ruina, en el que sólo los grandes muros siguen aguantando.



Tal vez la principal sorpresa de la visita sea el hecho de que el trazado del Santander-Mediterráneo pase junto al pueblo y que, pese a ello, no se le habilitase ningún apeadero y debieran despazarse hasta Lermilla, a unos cuatro kilómetros, para poder subirse al tren. Desde luego no es esta la única de las cosas inexplicables respecto a este ferrocarril.

 
Nos cuenta Elías Rubio que incluso hasta principios de los años 90 se mantuvo población de manera intermitente, y que ello ha permitido que se mantenga cierto nexo familiar con el pueblo, de modo que las personas que han recompuesto algunos edificios son los propios vecinos emigrados o sus descendientes. De hecho, según cifras del INE del 2008, aún hay 11 habitantes empadronados. Tal vez la construcción de una carretera pudiese consolidar definitivamente la permanencia del lugar.

martes, 8 de septiembre de 2009

Árboles singulares: El roble Sesteadero

En el alfoz de Santa Gadea, muy cerca de la localidad de Higón, se encuentra este fantástico y fotogénico roble, incluido en el Catálogo de especímenes vegetales de singular relevancia de Castilla y León.


El acceso al mismo es muy sencillo; en los últimos metros antes de acceder a Higón viniendo desde Santa Gadea, afrontaremos un descenso y una curva a la izquierda antes de llegar al pueblo. Justo en la curva citada nace una pista cementada hacia la derecha para el acceso a una nave ganadera anexa. Pese a la prohibición, podemos avanzar por la pista unos metros simplemente para aparcar con más comodidad, junto a la nave citada.

A partir de aquí, ya a pie, hemos de superar dos portillas y continuar de frente por un amplio prado natural, dejando el camino un tanto a la izquierda. Al frente observaremos el comienzo de un tupido bosque, y, unas decenas de metros antes del mismo, varios robles aislados de gran tamaño, entre los que se encuentra el que buscamos.


Su identificación no resulta complicada, al ser el que muestra un tronco de mayor desarrollo (más de seis metros de perímetro) y a su peculiar oquedad. Su estado se puede caracterizar como de regular, pues aunque muestra una correcta foliación, la misma no es todo lo tupida que sería de esperar en un ejemplar de este desarrollo. Por otro lado la oquedad que le da ese carácter tan original podría ser la causa de su ruina.
 
No he encontrado historias relacionadas con este árbol, como no sea su propio nombre. Según me contó un amable paisano, efectivamente es un lugar en el que el ganado acostumbra a sestear aprovechando su amplia sombra y la extensa pradería.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Entre todos la mataron y ella sola se murió; o crónica de un ultrajante expolio.

Entre los varios atractivos de la localidad de Tubilla del Agua no parece figurar, salvo para algunos frikis como yo, los restos de los que fue iglesia de San Miguel y que aparecen en la imagen. En todo caso, nos fijaremos en la cercana iglesia parroquial, de un protogótico muy remodelado y con escaso interés artístico.




Sin embargo, cuando uno da con la fuente de información apropiada, muchas veces se encuentra que las cosas son más de lo que parecen. En primer lugar cabe decir que hasta finales de los años 60 el templo ahora en ruinas mostraba aún una estilizada silueta románica, afeada sólo parcialmente por los efectos de un rayo caído en los años 20, tal como demuestran estas imágenes:






Antes de continuar, quisiera que el lector prestase atención sobre la figura que aparece en el parteluz de la ventana de la torre, conocida cariñosamente en el pueblo como "La Vieja".

Pues bien, el siguiente paso en esta crónica es un recibo que data de 1968, emitido por el arzobispado de Burgos a favor de un anticuario de Reinosa:

“He recibido de don Aurelio Ruiz Hoyos la cantidad de doscientas cincuenta mil pesetas en efectivo y cincuenta mil en un cheque, como precio de una torre en Tubilla del Agua, las cuales serán destinadas a reconstruir la Iglesia Parroquial que se encuentra en estado semi-ruinoso en dicho pueblo. Burgos, 10 de mayo, 1968. Firmado Don Buenaventura Díez Díez. Vicario General”.

Ojo con la fecha, no hablamos de los años 40 o 50, hablamos de antesdeayer, como quien dice. En todo caso hasta aquí la situación, con ser sangrante, no dejaría de ser una más de esas ventas de patrimonio tan frecuentes en la época en las que el que vende lo hace acuciado por necesidades y sin ser muy consciente del valor de lo que tiene entre manos (si no, probablemente ni vendería) y en las que el que compra tiene la sartén por el mango.

Pero no, no, el caso tiene mucha más miga. En primer lugar, hay constancia de que el dinero no se empleó para el fin descrito, ya que la iglesia no se arregló hasta muchos años más tarde, con un coste muy inferior y con dinero procedente de otra partida.

Y en segundo, porque la transacción consistía tan solo en la torre, pero en realidad el comprador se apropió de todo cuanto de valor había en el templo dejándolo en el estado en el que se encuentra actualmente, y el Arzobispado consintió en ello. Antes más, la autoridad se aseguró de que no hubiesen incidentes durante el traslado, ya que se esperaba un vecindario hostil. Considerando que la venta no la hacía un pobre párroco, sino todo un arzobispo, la historia entera parece muy sospechosa.

Aun con todo, la cosa no acaba ahí. Por "casualidades de la vida" resulta que nada menos que el siniestro coleccionista Frederic Marès, nombre que suscita tenebrosos pensamientos en cualquiera que ame el patrimonio castellano, adquirió los derechos del anticuario cántabro cuando, con sólo leer entre líneas, es más que evidente que el anticuario actuaba desde el principio por mandato del catalán.

Marés apareció por Tubilla con un técnico en arte para asegurarse del correcto traslado de la verdadera joya de la iglesia, de mucho más valor que la evocadora imagen de "La vieja"... Se trataba nada menos que de unos frescos románicos en excelente estado de conservación, que había adquirido a precio de saldo (aún más, se llevaba "de gorra").

Si uno viaja a Barcelona y, sabiendo lo que le espera, tiene estómago suficiente para entrar en el Museo Marès, podrá ver en lugar preeminente a la otrora querida imagen de "la vieja", que representa a un enigmático personaje encadenado, junto con algunos restos más.


Pero que no espere ver los frescos. A decir verdad, no es posible saber donde se encuentran actualmente. Posiblemente duerman el sueño de los justos en alguno de los sótanos (mas bien catacumbas) del museo. De hecho, si no fuera por un estudio hecho en los años 30 por un profesor de Harvard, ni siquiera existiría constancia de su existencia. Esta es la única imagen que circula por la red de dichos frescos.



Actualización de 2016: Al parecer este fresco pasó por la razón que fuera a manos del empresario Antonio Gallardo que acaba de donar la obra, transferida a tela, al Museo Nacional de Arte de Cataluña. Aquí la imagen aparecida en noticias digitales:


Desde 2004, el alcalde de Tubilla y un grupo de vecinos, constituidos como asociación cultural, reclaman a la Generalidad de Cataluña la devolución de las piedras, fraudulentamente adquiridas por el Museu Marès, según ellos. El Museu Marès, por su parte, alega la compra legal, pero “no encuentra” otros documentos de esa transacción más que el recibo de don Aurelio dado por el Arzobispo, cuando lo lógico sería tener un recibo dado por don Aurelio al señor Marès. Del anticuario, no queda ni rastro. Y el Arzobispado de Burgos guarda silencio.

Como ocurre muchas veces en estos casos, todo queda bien montadito para que la culpa no sea de nadie. Ya se sabe lo de entre todos la mataron y ella sola se murió.

La crónica ha sido adaptada del blog Picota y Cepo, sitio altamente recomendable para el amante del arte románico. Las fotos proceden originalmente de la página tubilla.net.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

A orillas del Úrbel

En la habitual referencia a libros que voy leyendo dedico unas letras a este libro, editado por Dos Soles, en el que el autor Tomás Arroyo Crespo, desglosa aspectos de la vida cotidiana en Úrbel del Castillo y pueblos de alrededor, en torno a los años 50, coincidiendo con su infancia en dicha localidad.

Con un lenguaje sencillo y ameno, alejado de tecnicismos, nos explica muchos aspectos de la vida de entonces, extensible a muchos pueblos de la provincia. Destaca especialmente el apartado dedicado a las técnicas agrícolas de hace décadas. Termina el libro con un romancero glosado por el propio autor, en el que sintetiza lo comentado en el resto del libro.

En definitiva, pese a que el libro no aporta información de gran relevancia y está centrado en un pequeño ayuntamiento, merece la pena su lectura.

martes, 1 de septiembre de 2009

Clunia

Para cambiar un poco de tercio os pongo hoy este pequeño vídeo sobre la cuidad romana de Clunia.



También puedes consultar el artículo que le dediqué más recientemente.