viernes, 27 de noviembre de 2009

Libros: autobiografía del río Arlanza

Fray Valentín de la Cruz, cronista oficial de la provincia, ha glosado sobre numerosos temas de nuestra tierra.

Muchos los conocemos a través de la colección "Paginas para nuestro pueblo", que año tras año regalaba la Caja de Ahorros Municipal. Tal vez los temas fueran abordados muchas veces de una manera simplista y tratando de convertir la leyenda en historia... pero a ver dónde no se hace esto hoy en día.
Lo curioso es que, pese a que esta persona nos contó tantas historias, no he podido encontrar en la red siquiera unas líneas describiendo su propia trayectoria. A ver si alguien sabe algo más.
En fin, yendo al grano, os escribo hoy estas líneas sobre este libro que creo que será casi desconocido para muchos. Escrito ya hace más de 40 años, sigue mereciendo muy mucho su lectura.
Si podemos encontrarlo en alguna librería o biblioteca, podremos acompañar en su evocador y poético transitar al río Arlanza, desde su nacimiento en Fuente Sanza a su desembocadura ya en tierras palentinas, y pasando por esos hitos de nuestra historia como son San pedro de Arlanza, Covarrubias o Lerma...pero quizás aún más agradables son otras pequeñas historias que el río descubre aquí y allá.
En definitiva, y pese a los cambios producidos en todos estos años, un buen acompañante si hacemos una excursión por estas tierras.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Villalta

Siempre ha estado ahí, pese a que cada vez desviemos menos la mirada hacia sus restos. Tanto más ahora que la carretera ya no pasa por su centro, como si le diera vergüenza ser testigo directo del declive.


En el centro del páramo de Masa, en un altozano de la ya alta meseta, se encuentra el pueblo, fácil explicar su nombre, de Villalta. Nuestros mayores al referirse al mismo nos solían añadir lo de "el pueblo más frío de la provincia de Burgos". De hecho existía un dicho popular, bastante cruel, entre los pueblos del contorno:

Villalta, la villa más alta.
hombres sin conciencia,
mujeres sin alma.
donde hasta trillan con manta,
y el verano dura
de Santiago a Santa Ana.
(Santiago: 25 de Julio, Santa Ana: 26 de Julio)
 
Pero, ¿a qué se debe la ubicación de un pueblo en este punto?. Pues precisamente a que está situado en medio del páramo y justo junto al centenario camino que une Burgos y Laredo. Efectivamente, el lugar nació y tuvo sentido como parada técnica en el largo y duro tramo de travesía del páramo.


De hecho, incluso tuvo una actividad relativamente importante, con cuartel de la guardia civil y varios paradores, de los cuales nos quedan los restos de uno de ellos, una edificación del siglo XVIII.
 
 
Elías Rubio, nos aporta el dato de que el pueblo fue abandonado en 1968, pero que sigue siendo ocupado esporádicamente por algunas personas, que no son descendientes directos de los vecinos del pueblo. Efecticamente vemos algunas edificiaciones en un estado relativamente bueno.
 

Pero lo que más abunda es la ruina, en algunos casos protegida para intentar evitar la rapiña.



Por la misma razón, y para evitar riesgos, la iglesia, de excelente cantería, permanece con la portada tapiada.

Y, detrás de la misma, los restos de lo que una vez fue el cementerio. Imposible no recordar en este punto la imagen que nos trae el propio Elías Rubio, en su otro libro "Burgos en el Recuerdo" de la anciana colocando flores en este cementerio ya abandonado.
 

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El puente Noguerol

Ya hacíamos mención hace unos días, en el blog exilio en Cantabria, a las privilegiadas vistas que desde el pueblo de La Riba se tienen sobre el embalse del Ebro. Pero el observador atento podrá distinguir fácilmente, hacia la vertiente este y en uno de los puntos más estrechos del pantano, una especie de pilastras.

Nos acercamos desde el lado burgalés, aproximación un tanto complicada ya que el último tramo está aislado salvo que el nivel del embalse sea relativamente bajo.


En este caso la explicación más lógica es la correcta. Se trata, efectivamente, de los restos de un puente; en concreto del puente Noguerol.

Pero, a diferencia de lo que pudiera pensarse, no se trata de un puente que quedara abandonado por la construcción de la presa, no. Es más, teóricamente este puente iba a ser una de las compensaciones que recibirían los habitantes de la comarca por la creación del embalse, sustituyendo la antigua carretera de comunicación que, ésta sí, quedaría inundada.

Las imágenes que nos ha llegado de esta época, finales de los 40 y principios de los 50, son ciertamente espectaculares, como éstas que se encuentran en la página web www.arija.org, altamente recomendable.


El caso es que, lleno ya de agua el embalse y estando incluso inaugurada la presa ("queda inagurado este pantano"), los arcos centrales del puente se hundieron, antes incluso de que circulara ningún vehículo.



Aunque no existe una evidencia clara de las razones del hecho, se especula con el empleo de materiales de baja calidad, especialmente teniendo en cuenta la naturaleza arenosa y fangosa del terreno.
El caso es que no sólo no se intentó su recuperación, sino que incluso se dinamitó a conciencia para evitar tentaciones futuras. Así, la única inversión compensatoria para los habitantes de la zona se convirtió en un engaño más, tal vez el más cruel de todos.
La historia, ampliada y mucho mejor contada, la podéis encontrar aquí.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Árboles singulares: El roble Cadalso

Este roble de sugerente nombre se encuentra a la entrada (o salida, según se mire) del pueblo de La Parte de Sotoscueva. Recibe este denominación al situarse en la calle de dicho homónima. Cadalso es sinónimo de patíbulo, pero Cesar Javier Palacios no encontró en la memoria del lugar recuerdos de la existencia de tal lugar en el pueblo.


Parece que fue un guarda forestal el que convenció a los vecinos para que no transformaran el árbol en traviesas para el cercano ferrocarril de FEVE. Otros 20 robles vecinos de la campa no tuvieron la misma suerte.
 
El perímetro del árbol a 1,3 metros ronda los 5. La edad se puede estimar en unos 500 años y su estado de conservación es regular tirando a malo. Presenta varias grandes ramas ya secas y un lateral pelado, probablemente por los efectos de un rayo o un incendio.
 

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Una historia de Porquera de Butrón

Me gustaría tener tantos datos como los del caso similar de Tubilla del Agua, que ya comentamos hace unos meses, pero sólo tengo unos retazos de lo que pasó en Porquera de Butrón hace unas décadas. Resulta que hace una temporada, cuando iba en busca del dolmen de la Cotorrita en Porquera de Butrón, decidí hacer una foto al templo parroquial.



Pero hete aquí que, ya en las cercanías del dolmen, trabé una breve conversación con unos vecinos (venciendo mi habitual reserva) y me contaron que antiguamente en el pueblo existía un calvario que se vendió a cambio de un dinero para arreglar la torre y poner un reloj.

Puesto a investigar un poco, efectivamente dicho calvario está en el tristemente famoso museo Marès de Barcelona. He aquí una imagen de baja calidad.




Aquí podéis ver una imagen ampliada de la torre, que efectivamente muestra diferencias con el resto del edificio. Vosotros opinaréis si el trueque mereció la pena, aunque hay que comprender las circunstancias en las que cada uno tomamos las decisiones.


Por cierto, recientemente (verano de 2014) se está procediendo a restaurar un retablo del templo, lo que ha permitido descubrir unas pinturas murales góticas que estaban detrás del mismo.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Libros: Rollos, picotas y Cruceros de la Provincia de Burgos

Nos los encontramos por doquier, pero rara vez nos fijamos en los mismos. Y, sin embargo, Burgos es una de las provincias de España que cuenta con un mayor número de monumentos de este tipo.
 
Santiago Tárrega, antiguo presidente del Colegio de Aparejadores, recorrió nuestra geografía para catalogar estos monumentos, plasmándoles en el libro "Monumentos menores de la provincia de Burgos: Inventario de picotas, rollos y cruceros". Cada monumento viene acompañado de una pequeña ficha, en general muy breve o técnica, pero que en ocasiones refleja curiosas historias relacionadas con cada ejemplar, lo que dejo para la lectura.
 
Así, en una lista que el propio autor reconoce que podría no ser completa, se identifican 12 picotas, 15 rollos, 15 picotas-rollos, 101 cruceros, 8 rollos-cruceros y 5 humilladeros.
 
Respecto a cada uno de los monumentos, no se está seguro sobre el origen de la picota, destinada a ajusticiar a los reos, y fácilmente identificable por las cuatro ménsulas de su parte superior, que servían para sujetar las sogas con las que se ataba al reo. El nombre tal vez tenga cierta relación con su culminación en forma de pico.
 
En cuanto al rollo, a veces confundido con la picota, en principio era un símbolo jurisdiccional testimonio de los lugares de realengo, aunque frecuentemente este simbolismo se acabara perdiendo. Este tipo de monumentos se prestaba más a variaciones artísticas y por ello son los que más mérito poseen, como son los casos de los de Peñaranda de Duero (el único declarado BIC), Jaramillo de la Fuente, Presencio, Villahoz, Vadocondes o Santibáñez de Esgueva. Con cierta asiduidad, rollos y picotas pasaban a integrarse, aunque hay ejemplos en los que en una misma localidad se encuentran ambos tipos por separado.
 
 
Como dato interesante, citaremos que las cortes de Cadiz obligaron a la demolición de todos los símbolos de vasallaje pertenecientes al antiguo régimen. Es evidente que estas órdenes no tuvieron excesivo éxito, tal vez porque muchos cambiaron de función al situar una cruz encima y pasar a tener un valor religioso. En todo caso, se tiene noticia de la desaparición, por una causa u otra, de rollos o picotas en unos cuantos pueblos.
 
 
El crucero es sinónimo de encrucijada, de cruce de caminos, lo que deriva de cruz. Situados por tanto en cruces de caminos, con el tiempo se erigieron en diversos sitios señalados, lugares con cierta significación o bien erigidos por orden de determinadas personas, recordadas en las correspondientes inscripciones, con motivos conmemorativos, votivos o mandas testamentarias. Están constituidos por un pedestal, un fuste y una cruz a modo de culminación, con o sin imágenes. A veces son todavía más simples, constituidos por una sencilla cruz.
 
 
Se especula que las cruces cristianas vendrían de la sacralización de hitos de épocas anteriores, como los miliarios. La ubicación preferente en cruces de caminos y entradas de poblaciones ha sido relacionada con la política de la iglesia bajomedieval de integrar cultos, creencias o elementos populares paganos en la vida espiritual. El crucero sacralizaría las encrucijadas, que desde la antigüedad han tenido connotaciones religiosas, funerarias o demoniacas y cuyo carácter mágico aflora en pasajes de obras tan representativas como la Celestina o Las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes. La cruz por tanto cumpliría la doble misión de indicar el camino correcto e incitar a la oración antes de tomar el mismo.
 
 
Siguiendo esta argumentación, las existentes a la entrada de los pueblos servirían para protegerlos de los males (por ejemplo las pestes tan comunes en la epoca en que se erigieron muchas de ellas), en altozanos como faros para el caminante, al lado de la iglesia para remarcar el valor sagrado, en los lugares de reunión de vecinos...
 
Algunos cruceros están o han estado cobijados bajo una cubierta, apoyada en pilares, dándoseles el nombre de humilladeros. Son pocos los que la conservan en la provincia aunque hay evidencias de ciertos cruceros que perdieron la protección original. De estos algunos se han terminado convirtiendo en ermitas, entre los que hay que resaltar sin duda el magnífico ejemplo de la ermita del Humilladero de Sasamón.
 

En mis correrías, siempre menos frecuentes de lo que quisiera, trataré de buscar y mostrar algunos de los ejemplos más interesantes. En la imagen, la excelente picota de Hacinas.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Hormicedo

Ya comentábamos hace unos cuantos posts, la cercanía entre dos de los pueblos abandonados de Burgos, Icedo y Hormicedo, teniendo como eje la localidad de Villanueva de Puerta. No obstante, pese a distar tan sólo 2 kilómetros de esta última localidad, el acceso es un tanto complejo al haberse desfigurado el camino. De este modo, la vía más fácil pasa a ser la que parte de Villalbilla de Villadiego.

No sabía yo esto cuando me puse a andar desde Villanueva de Puerta aunque, bien pensado, si el camino se hace a pie y se conoce el camino, se sigue tardando menos. En todo caso el recorrido es como sigue.

Al llegar al cartel de Villanueva desde Villadiego sale un carreteril de acceso al centro del pueblo a la derecha. Sin tomar la pista, en este punto un camino asciende a la izquierda en dirección a una inesperada báscula. Se deja el coche aquí.

Nace un camino que se aleja de la carretera y se interna en un incipiente robledal. En unos 100 metros dejamos un primer cruce a la izquierda e inmediatamente llegamos a una bifurcación en V en la que tomamos la opción de la izquierda. Se gira en esta misma dirección y al poco el camino se difumina. Tomanos una senda que se introduce en un tramo algo más espeso pero en unas decenas de metros se acaba la zona arbolada y vemos de frente un pequeño collado hacia el que debemos de ascender.

Desde aquí el camino desaparece con lo que la referencia será la línea de matorral (vestigio del primitivo camino) que va en ese sentido, pudiendo alternar entre las tierras de labor que se encuentran por encima y por debajo de la línea indicada. Una vez se alcanza el collado vislumbramos al fondo de un cruce de vallejos los restos de la iglesia de Hormicedo.

Descendemos hacia la misma por un camino que de nuevo puede desaparecer entre las tierras de labor. Ya casi en el fondo nos incorporamos consecutivamente a dos caminos más marcados, ambos hacia la izquierda, cruzamos dos pequeños arroyos y llegamos a lo que queda de esta antigua localidad.


En realidad en el pueblo quedan los restos cada vez más difusos de la iglesia y de una casa anexa.




También hay una pequeña edificación de servicio a una huerta.



Gracias a la información recogida por Elías Rubio en su libro "Los pueblos del Silencio" sabemos que los pinos que se observan por las laderas fueron plantados a finales de los años 50 por colonias de portugueses, una estancia que luego se convertiría en el canto del cisne del lugar.
 
Por aquí pasaba el camino que unía Villadiego con Valderredible, con lo que el pueblo era lugar de paso de muchos transeuntes, en especial los que se desplazaban a las distintas ferias de ganado. Muestra el libro también una foto de antiguos vecinos, que se reunieron junto a la iglesia para recordar viejos tiempos. Comparada con su estado actual, la verdad es que se ha deteriorado muy rápidamente. Más cosas cuenta el libro, pero os lo dejo para su lectura.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Tudanca de Ebro

Tudanca se encuentra en el confín del valle de Zamanzas (aunque administrativamente pertenece al Ayuntamiento de Los Altos), justo antes de que el rio Ebro se interne en el interesante desfiladero de los Tornos camino del vecino valle de Manzanedo (una sencilla ruta de senderismo permite un recorrido de ida y vuelta por ambos lados de la hoz). Debido a su ubicación en una sección de la garganta, el pueblo tiene una cierta fama de lugar recóndito, donde las costumbres de vida y de construcción han permanecido durante algo más tiempo.

Lo cierto es que la última vez que lo visité, hace bastantes años, fue esa la sensación que tuve; una arquitectura popular conservada y "auténtica" y un modo de vida ancestral ("cagalitas" en las calles, vamos).
 
Pasados los años he vuelto y la verdad es que el pueblo ha cambiado considerablemente (probablemente en esto influya el hecho de que idealizamos las cosas del pasado). Desde un punto de vista estándar, el pueblo luce más bonito: Las casas están arregladas, las puertas y ventanas ajustan bien, el pueblo está más limpio y, desde luego, me alegro de que las condiciones de vida de los habitantes hayan mejorado pero...no sé, tengo la impresión de que cierta magia se ha perdido. En todo caso, os recomiendo, si aún no habéis estado, acercaros al lugar.

Ahí van algunas imágenes





Termino con unas fotos, la luz no era la mejor, del entorno del río junto al pueblo, y la pasadera de cemento que da paso al desfiladero de Los Tornos. Es frecuente que piragüistas aficionados (hay empresas que ofrecen estos servicios) se acerquen hasta este punto.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Ailanes de Zamanzas

Ailanes o Aylanes, como casi todos los pueblos del valle de Zamanzas tienen como única contraprestación a su secular aislamiento el haber conservado una arquitectura popular muy destacada. El pueblo, que estuvo en trance de desaparecer, ha revivido de manos de una casa rural y pequeñas iniciativas comerciales, y, con el impulso restaurador de segundas viviendas resulta ahora encantador. Os pongo un par de fotos que, siendo de lugares bonitos, desmerecen de lo que puede contemplarse en el pueblo






Como podéis ver, los alrededores del pueblo presentan un cada vez más denso bosque, pero lo más llamativo del lugar es sin duda su interesante iglesia románica que, afortunadamente, ha sido restaurada hace pocos años.





Termino el artículo con una vista general del pueblo desde las alturas cercanas.



miércoles, 4 de noviembre de 2009

Otros robles de Robredo de las Pueblas

En el pueblo de Robredo de las Pueblas, hay más robles muy interesantes y fácilmente accesibles.


 
El más importante es el roble llamado Cubilote, que se localiza muy fácilmente siguiendo la alargada calle/carretera que recorre el pueblo. Justo al final del tramo asfaltado y antes de cruzar el puente sobre la línea de FEVE, nos encontramos con este ejemplar, de mayor grosor incluso que el roble de las Grijas.
 


Su estado se puede caracterizar como regular, tirando a malo, probablemente influído por el muro de hormigón que lo constriñe en uno de sus lados. En el prado situado frente a la iglesia, nos encontramos un maravilloso ejemplar, al que no nos aproximamos al encontrarse vallado.

 

En el libro de Cesar Javier Palacios Se habla de un roble más en las cercanías del pueblo, pero una vez más lo leí a "toro pasado".

 
Por otro lado, llama la atención este pequeño (relativamente) tejo junto al ábside de la iglesia, de claro simbolismo fundacional. Como ya hemos comentado, era costumbre la plantación de árboles en el momento de consagrar o reformar templos (rito con clara influencia precristiana). Así como en otros pagos se plantaban olmos, morales o encinas, por esta zona se encuentran algunos ejemplos de plantación de Tejos, árbol enigmático por excelencia.

martes, 3 de noviembre de 2009

Ruta de senderismo: La bóveda de Leva

Os pongo hoy una descripción, sin fotos, de una ruta que creo interesante pero respecto a la cual ya aviso que no puedo dar muchas referencias pues la realicé hace mucho tiempo. En todo caso creo que merece la mena al menos publicar esta información por si a alguien le interesa y a la espera de que pueda repetirla y mejorar el texto.

Dificultad: media
Orientación: Media
Belleza: Normal
Tiempo: 7 horas.

Situación.

Para llegar desde Burgos hay que tomar a C-629 hasta Villarcayo. En pleno centro del pueblo se localiza el cruce a mano izquierda que conduce, tras unos ocho kilómetros, a la localidad de Escaño, inicio de la presente ruta.
 

Puntos de Interés

 
Algunas vistas de Barranco de Capellana. Vistas sobre y desde el pueblo de Leva. Bosque sobre Brizuela.
 

Descripción de la Ruta


Del pueblo de Escaño lo más interesante es su iglesia, de un estilo románico algo tosco, pero tal vez por ello más bello. Avanzamos hasta el final de la calle que pasa junto a la iglesia y justo en este punto giramos hacia la izquierda y luego hacia la derecha, punto donde desaparece el asfalto.
 
Enseguida tenemos que cruzar la primera portilla del ganado. El sendero, bastante marcado, asciende suavemente paralelo a la carretera y rodeado de pequeñas encinas pero poco después se produce un primer y profundo giro hacia la izquierda. Sin abandonar nunca el camino mas marcado subimos a un pequeño collado flanqueado por dos peñas rocosas.
 
Al alcanzar este collado contemplamos a nuestros pies el barranco de Capellana, con forma de arco y que se eleva de izquierda a derecha. Bajamos al fondo del barranco sin abandonar el camino e inicialmente paralelos a una valla metálica. Al cabo de unos centenares de metros cruzamos el vallado por una nueva portilla y seguimos ascendiendo por el fondo del barranco sin cambiar de dirección.
 
La senda varía en apariencia, pero siempre es fácil de seguir. La ascensión es constante pero no hay tramos excesivamente duros. La vegetación se compone de ejemplares de encina y quejigo aunque en la parte alta es posible contemplar algunos grupos de hayas jóvenes. A nuestra izquierda aparece la línea de cortados.
 
Finalmente se alcanza la parte alta del barranco y se pasa a otra vertiente. No se contempla una panorámica sino más bien una superficie plana. A nuestra izquierda tenemos la carretera nacional 232 junto a la que discurre una línea de alta tensión. Las torretas nos van a servir de referencia. Tomamos como primera torreta la que se encuentra junto a una pronunciada curva de la carretera, justo al final de un descenso en la misma.
 
Por lo que respecta a nosotros hemos de cruzar como buenamente podamos una nueva valla para el ganado (no existe portilla) y remontar unos metros por la ladera hasta localizar un camino que discurre paralelo a la carretera. Este camino va acercándose paulatinamente a la línea de alta tensión y se cruza con la misma a la altura de la cuarta torre (que presenta en su parta alta una esfera de color rojo y blanco).
 
En este punto hay que avanzar campo a través hacia la derecha hasta abandonar la zona de repoblación de árboles que nos ha acompañado en los últimos metros y avanzamos luego hacia la izquierda por el borde de un pequeño cortado rocoso, siempre paralelos y muy próximos a la línea de alta tensión. En nuestro avance contemplamos varias dolinas. Al parecer en esta zona (en principio a la izquierda de la torre siete) se encuentra una de las cuevas más bellas de la provincia, La sima de Covanegra. Lo digo porque yo fui incapaz de encontrarla (la gente interesada lo mejor es que pregunte en el pueblo de Leva).
 
A partir de la séptima torre comienza un descenso y poco después contemplamos hacia nuestra derecha el pueblo de Leva. Situado a media ladera y rodeado de un bello bosque caducifolio, este pueblo atrae al caminante a visitarlo. Para ello alcanzamos la octava torre (también con una esfera en lo alto de uno de los brazos) y descendemos directamente campo a través hacia la derecha.
 
A unos cien metros alcanzamos un camino que desciende suavemente y que hemos de tomar hacia la izquierda. En la siguiente bifurcación tomamos el camino de la derecha y en unos minutos alcanzamos Leva rodeados de un bosque cada vez más umbrío.
 
El caserío muestra el verdor en sus prados y tiene ese aire encantador de las aldeas apartadas. Además reconforta la vista observar las laderas boscosas que rodean a la localidad en donde el haya tiene un papel predominante. Para seguir la ruta hemos de retornar por el camino, esta vez en sentido ascendente. No obstante la subida no es muy dura y tampoco lo es cuando seguimos por el mismo, ya superado el punto de conexión anterior a la altura de la octava torre.
 
El camino se va difuminando poco a poco, pero dada la escasez de vegetación en este tramo y que no cambia de dirección es fácil seguirlo. Al llegar a la parte más alta del camino nos encontramos con una nueva valla, pero se supera por una puerta situada a nuestra altura.
 
Un camino discurre paralelo a la valla al otro lado de la misma. Lo tomamos unos metros hacia la izquierda y rápidamente aparece otro camino hacia la derecha que serpentea y desciende hacia un vallejo que acaba de aparecer ante nuestra vista. Los aislados ejemplares de haya son rápidamente sustituidos por un precioso bosque mixto de quejigos, hayas y encinas. El cambio se produce a la altura de la última portilla del recorrido, en la zona mas estrecha del vallejo.
 
El camino desciende entre este bosque y nos permite contemplar definitivamente el valle del Nela. A nuestros pies aparece Puentedey y un poco más hacia la derecha Brizuela. No debemos perder la referencia de este pueblo ya que es hacia donde nos dirigimos. Seguimos este camino que desciende suavemente por la ladera en la dirección que nos interesa.
 
Aproximadamente a la altura de Brizuela hemos de abandonar el camino principal por otro camino menos marcado que desciende más decididamente hacia el valle. Este camino enlaza con otro que viene por la derecha y nos lleva en pocos minutos hasta la localidad citada.
 
A partir de aquí tenemos dos opciones: una de ellas consiste en atravesar la carretera hasta enlazar con la caja del Santander-Mediterráneo y tomarlo hacia la derecha hasta alcanzar Escaño. No recomiendo esta opción ya que las vías se encuentran con gran cantidad de vegetación y en los metros finales hay que salvar un puente sobre el Nela que tal vez no esté en muy buen estado.
 
La otra opción consiste en tomar la carretera que de forma más monótona pero más descansada nos lleva hasta Escaño tras 3 kilómetros de recorrido.
Ruta aproximada: