viernes, 12 de marzo de 2010

Una Tierra de Leyenda (V): El Castillo

Hasta ahora hemos visto un centro episcopal (Mijangos), Un centro eremítico (Tartalés) y un centro monástico (Cillaperlata), en un área de gran actividad entre los siglos V y X. Es lógico pensar que estuviesen en contacto con un centro civil militar del que recibiesen amparo y protección. Y este centro existía, vaya si existía.


El estudio del castillo de Tedeja (en los documentos antiguos Tetelia o Tutela, es decir, protector, de los lugares próximos) tiene como peculiaridad el hecho de que los expertos conocían su existencia mucho antes de que fuera localizado.

El documento más antiguo en el que se le cita es precisamente ese diploma al que hicimos referencia relacionado con el monasterio de San Juan de la Hoz, de 790. Los siguientes documentos datan del siglo XI, relacionados con su carácter de centro neurálgico del alfoz de Tedeja. A partir del siglo XII se cita sólo como alfoz, sin referencia al castillo y poco después pasa a ser un simple topónimo o pago. Desde mediados del siglo XIV se pierde por completo la pista del lugar.


Habría que esperar hasta 1981, hasta que un vecino de Trespaderne, Roberto Fernández, fundador a posteriori de la asociación Tedeja, tras siete años de búsqueda, localizaran su exacto emplazamiento. A partir de aquí esta organización no cejó en su empeño hasta que consiguió que las administraciones, especialmente “La madre Junta”, tomase cartas en el asunto.
 
Las diferentes campañas de excavación y puesta en valor (más de 12 años) nos muestran un complejo de un tamaño relativamente importante, de unos 1500 metros cuadrados. De acuerdo con los restos encontrados y el análisis de las diferentes etapas constructivas de las murallas, se puede establecer un primero periodo de poblamiento entre los siglo III-VI y un segundo del VIII al XII.
 

Asentado sobre un cerro a 721 metros de altitud, sobre el mismo pueblo de Trespaderne y en la boca norte del desfiladero de la Horadada, parece, visto a posteriori, lógica su ubicación. Su vista absolutamente privilegiada del cañón y de toda la llanada de Medina, junto con el profundo foso, los escarpes y las gruesas murallas (más de dos metros) hicieron de Tedeja una fortaleza casi inexpugnable.


Las impresionantes ruinas de Tedeja corresponden, por tanto, al castillo reconocible más antiguo de España y uno de los que, junto con los de Cellórigo y Pancorbo, con toda seguridad mejor sirvieron para cortar las frecuentes incursiones agarenas, río Ebro arriba, hacia este territorio de Las Merindades.

El libro "Los orígenes de Castilla: Una interpretación", incluye una interesante teoría según la cual podemos identificar Tedeja como uno de los puntos de control del Limes o frontera de la Hispania Romana tardía frente a los pueblos cántabros o vascones, no del todo romanizados. El castillo tendría asociada una población al pie de la Loma, en la que Santa maría de los Reyes Godos sería el núcleo religioso.


La época germánica habría heredado esta estructura de modo que Tedeja se acabaría convirtiendo en centro de uno de los ducados del reino Visigodo, el de Cantabria. En efecto algunos estudiosos del pasado (los actuales nos se meten en estos berenjenales) se remiten a Don Pedro, un personaje a medio camino entre la realidad y la leyenda, último duque de Cantabria justo antes de la invasión sarracena.

Don Pedro habría colaborado codo con codo con don Pelayo para luchar contra los moros en los inicios de la Reconquista. La colaboración y amistad de don Pelayo y don Pedro desembocó en el matrimonio de sus respectivos hijos, Alfonso por parte de don Pedro y la bella Emersinda, hija de don Pelayo.
A la muerte entre las garras de un oso del hijo y heredero de éste, el rey astur Favila, fue proclamado rey de Asturias Alfonso, conocido en la historia como Alfonso I "El Católico" (a. 739-757), el hijo de don Pedro, Duque de Cantabria, por lo que ambos territorios quedaron unidos.

La tradición nos dice que este Don Pedro fue enterrado precisamente en las cuevas/oquedades que se encuentran justo bajo Cillaperlata.



Los duques sucesores de Don Pedro seguirían habitando Tedeja, incluyendo el semilegendario Conde Rodrigo (Rodericus), y tal vez Diego Porcelos, hasta que a finales del siglo IX las huestes cristianas se aventuraron a expandirse hacia los valles tributarios del Duero.

De este modo Tedeja sería uno de los principales centros de resistencia a las numerosas Aceifas musulmanas (tal vez el mayor), tarea que debió desempeñar con razonable éxito toda vez que se constata la continuidad de la ocupación durante todo este periodo. Lamentablemente las crónicas que existen de esta época no son lo suficientemente precisas para ubicar con seguridad el desarrollo de las batallas, aunque, por ejemplo, hay quien muestra indicios de que la Batalla de la Morcuera (acaecida en 865) pudo tener lugar aquí.

Nada de esto hubiese podido producirse sin la Asociación Cultural Tedeja, fundada en 1988.
 
Ellos fueron los impulsores del proyecto que ha hecho posible el que, hoy en día, los turistas puedan conocer esta ruinas, a través del centro de interpretación de la Horadada, gestionado con los limitados medios del Ayuntamiento de Trespaderne, y que se encuentra ubicado en el evocador entorno de la antigua estación del Santander-Mediterráneo (si hubiese dinero e interés, que efecto sinérgico tan bonito se podría crear entre ambos recursos) y en donde nos podrán informar de parte de los núcleos citados en esta serie de entradas.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Que buena información para todos aquellos que nos gusta ocupar nuestro corazón con el pasado de nuestra tierra.
Enhorabuena.
PD = A ver si te dedicas un poco más a tu zona. Jeje.

ZáLeZ dijo...

Hola Montacedo:
Gracias porque nos estás dando una visión global y coordinada de la zona que es una auténtica maravilla.

He leído en algún libro, ahora no recuerdo cuál, que en la Horadada (concretamente donde desemboca el Oca con el Ebro) se produjo una legendaria batalla de nuestros Cántabros contra los sarracenos, con victoria de los Cántabros y que se produjo antes incluso que la famosísima de Covadonga. Por lógica este Castillo de Tedeja que nos muestras tuvo que ser pieza indispensable sin ninguna duda.
Colocando las fichas como lo estás haciendo, uno llega a la conclusión que realmente fue así. Todo parece cuadrar.

Por otra parte y después de lo visto aquí (qué cabezón soy), resulta lógico desechar la idea de que el Castillo de Petralata se ubicara en esa zona concreta y reafirmaría su situación como castillo de vigía y control (Pico Custodio) entre quizás alguno que otro más y que sospecho algún día aparecerán en la línea Obarenes-Bureba.
Saludos,

Abi E. dijo...

Hola Montacedo, otra magistral lección de historia-ficción que podria ser totalmente real a tenor de como lo cuentas, ya que cuadra todo perfectamente.

Desde luego el castillo está ubicado en un lugar privilegiado y como bien dices roberto luchó mucho por toda esta historia y va consiguiendo pasos. Ahora le tengo perdido la pista.

Como cada día un placer leerte y espero el siguiente capitulo.

Un abrazo
el lio de Abi

Alex dijo...

Otro excelente articulo Montacedo!!

Yo estuve en el castillo cuando empezaron las obras tiempo atras y tuve la oportunidad de hablar largo y tendido sobre toda esta informacion con la persona (amabilisima) que atendia el centro de interpretación de la Horadada.
Recuerdo especialmente el comentario que hizo sobre la superficie que podria ocupar el castillo, no la que se ve hoy en dia. Segun los estudios el castillo descenderia colina abajo por ambos lados de la loma y se uniria al yacimiento de Santa Maria de los Reyes Godos, quedando todo ello como un unico nucleo de poblacion protegida. Me impresiono mucho pensar en la extension e importancia que debia tener ese lugar.

Montacedo dijo...

Anónimo. Creo que de mi zona poco puedo aportar aparte de lo que se sabe ya y hay algunos expertos que saben más que yo. Tendría para dos o tres posts de interés solo para cieras personas. De todas formas en principio no voy a hacer mucho caso al entorno más cercano a Burgos, pues creo que la forma de vivir y poblar está digamos algo "intoxicada" por la cercanía de la ciudad.

Zález. No te adelantes, enseguida escirbo sobre ello. Lo de Petralata no te digo ni que sí ni que no, ya te comenté que no tengo información sobre el tema.

Abi. Muchas gracias.

Alex. Es perfectamente plausible. De hecho en el post sugiero algo parecido.

Ism@ dijo...

Fantastico artículo. La próxima vez que pase por aquí subire a verlo. Gracias

Montacedo dijo...

Muchas gracias

Jordi dijo...

Montacedo, como te lo trabajas...

Soy de los que puede decir que "yo estuve allí", y no me refiero a los tiempos de Don Pedro, sino a la época de los desenterramientos y excavaciones. Apenas veinte días de colaboración que me sirvieron para tener el único moreno real que he tenido en mi vida, y para descubrir lo duro, intenso y gratificante de los campamentos arqueológicos. En días así no veas como duerme uno en una litera desvencijada pese a estar en la Estación Central de Trespaderne, sitio transitado antes mil veces.

La pasión de los profesores de la UBU y del IES López de Mendoza que dirigían la excavación sólo se puede comparar con las ganas de Roberto por sacar a la luz ese monumental sitio romano, medieval y universal.

Pocas veces se me ha volcado tanto el corazón como al verlo acondicionado, 5 años después.

En fin. Gran trabajo el de entonces, al igual que el tuyo, como siempre ;D

Montacedo dijo...

Eres una caja de sorpresas, me dejas sin palabras.

Recuerdo que tenemos algo pendiente desde hace tiempo. Si no me has dicho nada será que te las arreglaste por tu cuenta. De todas maneras es probable que el mes que viene sepáis algo de mí.