jueves, 29 de abril de 2010

Munilla


Munilla es uno de esos pequeños y recónditos lugares tan abundantes en nuestra geografía y que nos deparan pequeñas y maravillosas sensaciones. Para llegar deberemos seguir una serie de cruces desde Soncillo que nos llevan a una pequeña paramera (zona de importantes cuevas) para finalmente alcanzar el precioso valle en el que se encuentra el pueblo.
Cubierto de un bosque mixto de frondosas, la única salida saluda natural para la corriente de agua que recorre y ha formado el valle (el arroyo de la Pisa) es el espectacular enclave del desfiladero de Las Palancas.
Aunque de muy escasa población, las edificaciones se encuentran en buen estado y no desentonan con la belleza natural. No se puede hablar tan bien de su iglesia, que pese a mostrar interesantes elementos románicos, está clamando por una restauración.

















Munilla, al igual que muchos otros pueblos cercanos, fue un lugar de canteros. En parte por este oficio desde siempre un tanto misterioso y en parte por el aislamiento del lugar, los canteros de Munilla desarrollaron una jerga específica que recogió, no podía ser otro, Elías Rubio en este artículo. Todo ello ya forma parte del pasado.

miércoles, 28 de abril de 2010

Otros pueblos del Silencio: Linares de Bricia

Aunque es difícil tener la seguridad completa, y sé que me muevo en un terreno algo delicado, podemos incluir con bastante seguridad a Linares de Bricia en esta triste lista de lugares despoblados.
Así me lo indicaron durante mi visita el año pasado a Lomas de Villamediana. En efecto, en el censo de 2009 aparecía por primera vez un "0" en la población del lugar. En el censo de 1950 figuraba con 37 habitantes, en 1900 llegaba a los 90.


Lo más destacable del lugar es sin duda (tal vez debería escribir "era") la granja-palacio de la Lastra de Bricia. Este conjunto estaba formado por una ermita, la casa-palacio y la casa de colonos. La ermita se conserva más o menos completa, pero el resto de edificios van cayendo poco a poco engullidos por la vegetación. Pude hacer una foto de una antigua inscripción (Mucho mejor que yo os puede hacer una descripción del lugar Elías Rubio).
















El resto del pueblo conserva alguna casa de veraneo, el precioso pilón limpiado por los que regresan a pasar algunas semanas... y unas cuantas casas ya en proceso de ruina, lo que en cierto modo contrasta con la buena sillería de sus muros.
Seguro que muchas de ellas fueron pasto de la llamas en el dramático incendio que tuvo lugar en 2006 (aún lo podemos leer en la web de Arija) y que seguro que supuso un golpe de gracia para un pueblo ya agonizante.

























Aquí conoció Elías Rubio a una de las personas que más ha marcado su trayectoria: Acacio Íñiguez. Os paso este enlace para que podáis conocer la historia de su propia pluma (hacia la mitad del artículo).

lunes, 26 de abril de 2010

Ruta de senderismo: Laguna de Haedillo


En contra de lo habitual hasta el momento, esta ruta sí que la realicé en fecha más o menos reciente (2007) y ya en la era digital, con lo que puedo integrar el track y la descripción será más actualizada.

Dificultad: Alta
Orientación: fácil
Belleza: Alta
Tiempo: 5 horas


Situación.

La subida a la Laguna de Haedillo se realiza desde el pueblo de Tolbaños de Arriba. Para ello hemos de tomar la carretera N-234 en dirección a Salas de los Infantes y, ya allí, coger la carretera CL-113 hasta Barbadillo del Pez. En este mismo pueblo nace, hacia la derecha la carretera que se interna en el fantástico valle de Valdelaguna.
Unos kilómetros después aún deberemos tomar un cruce más hacia la derecha, hacia los dos Tolbaños. Es en Tolbaños de Arriba donde nace la ruta de hoy. Hay que pasar el pueblo y justo después de las últimas casas nace una carretera a mano derecha, tras unos metros nos encontramos con una cancela (normalmente abierta) tras la cual podremos dejar el coche.

Puntos de Interés

Robles de la dehesa, todo el arroyo Rompebarcas, sendero, hayedo de la parte alta, lagunas de Haedillo, vistas desde el pico Haedillo.

Descripción de la Ruta

Desde donde dejamos el coche se ve la ermita de Nuestra Señora del Salterio. No nos acercamos a la misma sino que seguimos por el camino dejándola al lado izquierdo. En esta zona adehesada podemos ver algunos robles de gran tamaño.
A la izquierda aparece un pinar y, justo antes de internarnos en él, debemos tomar el camino (al principio poco marcado) que nace a nuestra derecha. En seguida el camino se hace más marcado y en unos centenares de metros llegamos a la orilla del arroyo Rompebarcas, que ya no abandonaremos hasta llegar a las lagunas. Seguimos paralelos al mismo sin cruzarlo durante unos 200 metros, hasta que llegamos a otro camino mucho más ancho que tomaremos hacia la derecha cruzando, ahora sí, el arroyo.

Enseguida pasamos otro nuevo puente y, justo a la altura de un refugio en ruinas, nace a nuestra izquierda el camino que deberemos de tomar para ascender a la laguna. Este camino se muestra por primera vez claramente ascendente y vamos ganando altura con facilidad teniendo el arroyo esta vez a nuestra izquierda y algunos metros por debajo.

Al cabo de aproximadamente un kilómetro más de ascensión nace un nuevo camino ancho a la derecha que cruza el río y que deberemos rechazar, pero poco después el camino principal gira para alejarse del río mientras que otro camino menos ancho (pero todavía bien definido) sigue de frente y deberemos seguirlo. En este punto hay otro refugio en ruinas.

Tras algunas revueltas el nuevo camino se va difuminando poco a poco hasta acabar en un sendero bien marcado que toma mayor pendiente para afrontar la subida. Mientras tanto, las hayas van apareciendo cada vez en mayor proporción entre el pinar, especialmente en las orillas del arroyo, que sigue acompañándonos.

Para seguir por el sendero deberemos guiarnos en todo momento por los hitos montañeros (montones de piedras) que lo señalan. En ocasiones hitos sin sustituidos por trozos de plástico atados a las ramas.

Este tramo de la ascensión se hace duro, tanto por la pendiente como porque cada vez el suelo es más pedregoso y, dependiendo de la época del año, deberemos solventar algunas zonas encharcadas.

Tras media hora larga de duro ascenso por el sendero llegamos a una zona más clara y con menor pendiente. El suelo se convierte en una pradera y al poco vemos ya las grandes moles rocosas del circo de la laguna. Unos centenares de metros después llegamos al borde de la misma.
Esta laguna se caracteriza (como la mayoría de las de este tipo) por su poca profundidad, lo que hace que esté cubierta por cañaverales en su gran mayoría. Con un poco de suerte veremos anátidas en el agua.


Procedemos a bordear la laguna por su lado derecho para ascender al circo glaciar, por una clara brecha que se abre en el mismo. Los hitos montañeros nos guían de nuevo en la subida. Cuando llegamos al cordal lo tomamos hacia la derecha hasta llegar al pico Haedillo, marcado con un vértice geodésico. Hay que calcular unos 500 metros de avance por el cordal.
Desde el pico podemos ver unas grandes vistas (dependiendo de lo despejado del día) de las montañas circundantes.
Al norte el valle de Valdelaguna desde el que hemos ascendido, y los picos de la demanda, al este la continuación de la sierra de Neila, al sur los pueblos de la sierra y al oeste la continuación del cordal que descenderá paulatinamente hasta las cercanías de Salas.
También podemos ver en primer término la laguna que hemos abandonado además de otras dos más pequeñas que veremos a continuación.

De vuelta de nuevo al borde de la laguna la seguimos por nuestra derecha y, a la altura de unos pinos que hacen en medio de la misma, tomamos una pequeña loma a nuestra derecha que nos deja en pocos metros al borde de la segunda laguna. Esta nueva laguna es bastante más pequeña que la anterior, pero más profunda, lo que impide que se cubra de juncos. Podemos bordear la misma por su lado derecho con lo que podremos asomarnos al nuevo valle que nace el esa ladera. No obstante el avance es un tanto penoso ya que el camino está poco marcado y es fácil tropezar con piedras y raíces.
Tras bordear la segunda laguna buscamos de nuevo el borde de la primera y volvemos al punto en la que la vimos por primera vez. Desde aquí, no queda más que desandar el camino de subida.

Comentarios

La ruta es relativamente dura con lo que, si bien puede ser realizada por cualquier persona con un nivel físico normal, debe saber a que atenerse.
Bordear la segunda laguna puede ser un poco pesado, con lo que una buena opción puede ser, una vez contemplada por primera vez, volver por el mismo camino. También se puede evitar el ascenso a la cumbre si bien comparada con otras ascensiones finales como las del Mencilla o San Millan es relativamente suave y corta.

Si se realiza la ruta en otoño podremos ver el contraste entre los colores de las hayas y los de los pinos. No obstante, respecto a primavera el arroyo contará con menos agua.

La ruta se corresponden con la publicada en el Tercer tomo de rutas de senderismo por Burgos publicados por Enrique del Rivero.

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)



jueves, 22 de abril de 2010

Virtus: Paisaje, castillo e iglesia

Como muchos de los pueblos de Valdebezana, Virtus nos ofrece preciosas estampas, como la de la imagen, tomada en periodo otoñal.



Pero lo que hace acercarse a los escasos visitantes es la contemplación del armonioso y relativamente bien conservado castillo de los Porras o Porres, familia que tenía su solar en la torre del cercano lugar de Cidad de ValdePORRES.
 

El castillo, de propiedad particular y no visitable, dispone de una barbacana exterior que da paso al patio de armas y una torre del homenaje. Tanto la barbacana como la torre están culminadas con remates cilíndricos en cada una de las esquinas. Al parecer la torre era algo más alta, pero perdió su piso superior como consecuencia de las refriegas de la guerra civil en la zona.

Menos conocida, por ser menos original, es la iglesia románica del lugar, presidida por su esbelta espadaña.


Un curioso relieve domina el muro oeste. Un alegato contra la blasfemia labrado hace algo menos de un siglo.

Pese a un aparente buen estado, el ábside "luce" una peligrosa grieta que ya era citada por el autor del blog Picota y Cepo.



















Por cierto, curioso el nombre: virtus=virtud

miércoles, 21 de abril de 2010

Balneario de Corconte

Os muestro algunas tomas del histórico balneario de Corconte, situado en el confín de la provincia de Burgos con la de Cantabria. De hecho el pueblo que le da nombre, a tiro de piedra, ya es cántabro.
 
Como todos los balnearios, nace de la explotación de aguas medicinales. De hecho sus aguas fueron declaradas de utilidad pública ya en 1883. Están recomendadas para diversas dolencias, entre las que se incluyen los cálculos renales, la hipertensión y el reúma.

El hotel se inauguró en 1922 y en el mismo se llegó a hospedar el rey Alfonso XIII. También cabe destacarse las frecuentes visitas realizadas por el doctor Gregorio Marañón, que no dejaba escapar la oportunidad de recomendar sus virtudes a pacientes y conocidos.

En diversas publicaciones y en el propio pasillo principal del edificio nos podremos solazar con la leyenda relacionada con el descubrimiento de las fuentes. Versionada brevemente dice así:
 
"Hace muchos años, hasta el sitio exacto donde hoy se alza el balneario de Corconte llegó un día un caballero a lomos de una montura que iba literalmente reventada por el largo viaje que llevaban, el hombre paró a los pies del manantial que encontró allí mismo para que el animal descansara un rato y se repusiera del esfuerzo, aunque mucho se temía que tendría que cambiar de montura.
 
El pobre caballo estaba ciertamente exhausto, pero al poco de haber parado, el hombre comprobó con sorpresa que su caballo se había recuperado de la agonía y que incluso además montaba gozosamente a una yegua de ojos brillantes que por allí andaba cerca trotando. El hombre se preguntó entonces qué líquido tan poderoso manaba en ese lugar, y fundó unas caldas para dar a conocer y beber aquellas aguas milagrosas a la gente de su tiempo. "
 
El balneario conserva ese aire entre decadente y romántico de este tipo de lugares, sensación que no consiguen cambiar las renovadas instalaciones interiores, ocultas de miradas curiosas. El lugar, situado en un entorno precioso a las mismas orillas del embalse del Ebro, es en todo caso ciertamente memorable.
 
Volviendo al tema de la ubicación, desde luego cuando se creó el centro poco importaba que quedase a un lado u otro del límite provincial; pero esto no ocurre hoy en día.
 
La familia propietaria, una de las más tradicionales de Santander, intenta no dejar espacio para la duda sobre carácter cántabro del establecimiento: paga los impuestos en Cantabria, todos los trabajadores son de Cantabria, publicita para Cantabria e incluso afirma que el manantial viene de Cantabria...¡¡pues para ti la perra gorda!!

 
...Aunque me pregunto si se podría el mismo énfasis si no vinieran tan bien estas cosas para la construcción de la identidad regional y si la riqueza de cada provincia fuese a la inversa.
En fin, que la tierra burgalesa, que una vez fue pionera y abundante en establecimientos de este tipo, ahora mismo (con el cierre de Valdelateja) no cuenta más que con este centro, y ya vemos que de burgalés poco.

martes, 20 de abril de 2010

Libros: Vida y costumbres de la comarca burgalesa del Arlanza

En mi búsqueda de libros que recojan aspectos de nuestra, en buena parte perdida, cultura autóctona dí con este ejemplar editado por la Diputación de Burgos hace casi veinte años.
 
Aunque un pelín obsoleto, la lectura se hace amena especialmente por el amor a su tierra que muestras los autores, agrupados entonces en el colectivo "El Trigarral".

Destacan especialmente las muchas páginas dedicadas a las diferentes tareas y utensilios del campo que desempeñaban nuestros padres, incorporando gráficos que para los que no lo hemos conocido de primera mano resultan bastante útiles. La segunda parte se dedica más bien aspectos lúdicos: fiestas, coplas, cuentos y leyendas.

Como siempre, si se da la ocasión intentaré incorporar algunas anécdotas cuando se tercie en mis visitas a los lugares.

lunes, 19 de abril de 2010

Cuatro ríos Pasiegos

Viene muy bien, de vez en cuando y especialmente si hace buen día, tomar la carretera que nace en Espinosa de los Monteros y subir tranquilamente a cualquiera de los tres puertos trillizos: Estacas de Trueba, Lunada o La Sía, a empaparnos de los últimos vestigios del paisaje y modo de vida Pasiego.

A continuación, unas imágenes tomadas a principios del pasado otoño:








viernes, 16 de abril de 2010

¿Otros pueblos del Silencio?: Barriolacuesta

En muchas ocasiones, por discreción o porque simplemente no tengo la información, no puedo garantizar si los pueblos tienen aún población estable. Un posible candidato es Barrio La Cuesta, en el valle de Zamanzas.


Según los últimos datos del INE cuenta con 7 habitantes, pero en mi visita no pude garantizar que alguno de ellos viviese de forma permanente. En todo caso el lugar, como la mayoría de los del entorno, muestra una arquitectura popular muy interesante.








Mención aparte merece el Molino convertido en alojamiento rural de cierto nivel, alejado un tanto del caserío y ya obviamente junto al río Ebro.

jueves, 15 de abril de 2010

Ruta de senderismo: La Yecla y Cervera

La ruta discurre por la sierra de Cervera, prolongación en sentido suroeste de la sierra de la Demanda. Los bosques de sabinas y el desfiladero de la Yecla son los aspectos más interesantes de esta sierra que tiene a sus pies el milenario monasterio de Santo Domingo de Silos.

Dificultad: Media
Orientación: fácil
Belleza: Normal
Tiempo: 3 horas.



Situación.

Hay que salir de Burgos por la A-I dirección Madrid hasta Lerma. Tras abandonar la autovía en esta localidad la atravesamos por la antigua N-I hasta llegar al cruce que hacia la izquierda se dirige a Silos. Unos cinco kilómetros antes localizamos el pueblo de Santibáñez del Val. Hay que atravesar el pueblo por una carretera en no muy buenas condiciones que se dirige a la ermita mózarabe de Santa Cecilia, enclavada en un bello paisaje.

Puntos de Interés

Ermita de Santibáñez del Val y entorno. Vistas desde las peñas de Barriosuso. Desfiladero de la Yecla. Vega del Mataviejas.

Descripción de la Ruta

La ermita de Santa Cecilia aún conserva las trazas de su primitiva fábrica mozárabe en alguno de sus ventanucos, si bien la galería porticada es algo posterior. Es precisamente en la sencillez de la construcción donde radica su mayor atractivo. La ermita se sitúa en una roca unos metros por encima del río Mataviejas, en un bello paraje acondicionado con varias mesas de piedra. Si empezamos la ruta un poco pronto podemos comer aquí al final de la misma.

Abandonamos el vehículo y la ermita por la carretera que nos ha traído hasta aquí y que continúa ascendiendo hacia la cercana aldea de Barriosuso. La carretera se introduce en un angosto aunque corto desfiladero que rápidamente acaba en la localidad antes citada.

Atravesamos el solitario aunque aún interesante pueblo siempre ascendiendo y con tendencia hacia la derecha hasta llegar a unas antiguas eras. Paralelo a nuestro avance vemos a nuestra izquierda, como a unos cien metros, un terraplén en el que la erosión es bastante marcada. Junto al mismo se sitúa un bosque de pequeños robles.

Sin cambiar de dirección llegamos al borde de la ladera rocosa. Es fácil localizar una senda que zigzagueando asciende por la misma entre interesantes ejemplares de sabina albar. Desde lo alto (no cuesta mucho ascender) se tiene una amplia vista que incluye el pequeño valle en torno a Barriosuso, la línea de rocas y el desfiladero que conduce al mismo y el amplio valle del río Mataviejas cerrado por los montes que se extienden en torno a Covarrubias.

Desde aquí podemos ascender aún más hacia las peñas que se extienden hacia el oeste para contemplar una panorámica más amplia que incluye el Arlanza medio. En todo caso deberemos regresar hasta este punto ya que la ruta nos lleva en dirección este por unas sendas que rápidamente enlazan con un camino que bordea la empinada ladera cubierta de pinos.

Tomamos este camino hacia la izquierda y lo seguimos en su avance en torno a la imponente meseta de Cervera. En nuestro avance vamos teniendo unas bellas vistas sobre el pueblo de Santo Domingo de Silos y detrás de él la imponente masa de la Peña Carazo.

Tras un tramo como de media hora el camino comienza a descender en una serie de revueltas. Ahora podemos contemplar la estructura general del desfiladero de la Yecla y el cercano pueblo de Hinojar de Cervera.

Seguimos descendiendo por una zona en la que la erosión ha producido curioso formas en las blandas rocas. Tan sólo unos metros antes de llegar a la carretera que viene de Aranda de Duero nos desviamos por una senda que se introduce por la izquierda en el bosque de pinos. Aunque no localicemos la senda concreta es preferible avanzar por el bosque que tomar la carretera.

En un suave descenso el bosquecillo termina en el mismo cruce que se dirige a la localidad de Hinojar. Tras descender al mismo cruzamos la pista sin cambiar de dirección hasta llegar al cercano cauce del arroyo del Cauce (y no es un error). Este pequeño río es el que ha producido el espectacular paisaje que vamos a contemplar.

Seguimos junto al cauce en su descenso hacia la derecha y rápidamente alcanzamos de nuevo la carretera, que ya se sigue en dirección al desfiladero.

Ante nosotros aparece una impresionante pared rocosa con un inmenso tajo producido por el río. Para el paso de la carretera ha sido necesario excavar un túnel. Junto a la boca del mismo se toma la senda que hacia la derecha conduce a la garganta. El avance es sencillo ya que una serie de escaleras, puente y pasarelas de cemento fueron instalados hace muchos años para hacer posible el acceso al paraje.

Nos introducimos en la oscura y estrecha garganta; en la que el río sigue realizando su labor de erosión de miles de años entre los impresionantes paredones rocosos. Finalmente salimos de este interesante lugar para enlazar de nuevo con la carretera. Seguimos descendiendo por la misma unos doscientos metros hasta enlazar con el puente que cruza el río Mataviejas.

Sin cruzar este puente aparece un camino bastante marcado hacia la izquierda que debemos tomar. Desde aquí podemos continuar por el camino que discurre paralelo al río o acercarnos hasta su cauce y continuar por las poco marcadas sendas que discurren junto al mismo.

En todo caso hay que seguir sin cambiar de dirección hasta llegar al lugar en donde se sitúa la ermita de santa Cecilia que representa el final de la ruta de hoy. Un trago en la bella fuente del lugar puede constituir el mejor final para el paseo.

Comentarios

La descripción de esta ruta fue hecha en su momento de la manera más detallada posible, pero como siempre después de unos cuantos años no se puede responder de todos los caminos y senderos. Recomiendo no realizar la ruta en verano, ya que la zona no es muy húmeda y los tramos abiertos se pueden hacer muy duros; además los diversos cursos de agua pierden en belleza.
En una de las imágenes tenéis el mapa de la ruta tal cual se publicó originalmente, en el primer libro de Rutas y Paseos por Tierras de Burgos, de Enrique del Rivero.

Trazado hecho manualmente sobre la base de caminos de un mapa topográfico: