viernes, 29 de octubre de 2010

Un particular recorrido por la cuenca del Úrbel (VII): Miñón

Estamos bastante de acuerdo con lo que nos dice el prefacio sobre Miñón:

Desde allí me voy a Miñón
pueblo de mucho gentío.
Con el Cura y el Alcalde,
componen ocho vecinos.


Le cruza la carretera,
por medio la población.
Pero lo que más le agranda
es la muestra del reloj.

Aunque no tanto con que lo que mas le agrande sea un reloj. Más bien seleccionaríamos la iglesia parroquial de San Pedro.

En realidad no es propiamente la iglesia, muy reformada en el siglo XVI, la que concede el mayor interés al templo; sino su portada que data de finales del siglo XII o principios del XIII.




La parte más llamativa, en principio, es la primera arquivolta. Está compuesta de doce medallones que representan supuestamente los doce signos del zodiaco. No obstante, no se puede establecer una relación unívoca entre todas las figuras y los símbolos astrológicos. Presenta en este sentido evidentes similitudes con las portadas de Soto de Bureba y Almendres, aunque afortunadamente se encuentra en mejores condiciones de conservación.






Aquí se puede ver lo que sería el sagitario.

No tan llamativa, en principio, es la tercera arquivolta; pero si nos fijamos un poco descubriremos su delicada talla, en donde abundan los personajes tocando instrumentos, siendo casi con seguirdad la mejor portada en este ámbito de la geografía provincial.


Aquí un personaje mesándose las barbas ¿signo de desesperación?



¿Un personaje bailando?

¿el Rey?

Junto al templo encontramos una placa conmemorativa de la restauración del templo, por parte de la Fundación del Patrimonio Histórico, en el año 2003.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Un particular recorrido por la cuenca del Úrbel (VI): Santibáñez Zarzaguda

Del desfiladero citado hace un par de entradas, el río Úrbel sale a la altura de Huérmeces, que ya fue considerado en este blog hace bastante tiempo. De Huérmeces dice el prefacio chistoso que nos acompañará en este recorrido:


Desde allí me voy a Huermeces,
donde todos son hidalgos
Con la hidalguía que tienen,
se ven más anchos que un pavo.

En este pueblo señores
reina mucho el entusiasmo.
Y no permiten comer,
los criados con los amos.
Pues sacan mucho dinero,
de patatas y garbanzos.



Y de Santibáñez Zarzaguda, siguiente parada:


De aquí me voy a Santibáñez,
gran torre y buenas campanas.
Pueblo de buenas obreras,
si no fueran holgazanas.
En este pueblo señores,
hay gente de mucho trato.
Unos andan a quincalla
otros a pieles, jarras y platos.

Efecticamente Santibáñez destaca en todo el valle homónimo (que a la vez es municipio) por el estilizado perfil de su torre parroquial.




La querencia de este bloggero por el románico le hace fijarse en una especie de friso que aparece a media altura de la torre, representando al Tetramorfos rodeando al Pantócrator y sus lados sendos grupos de cuatro apóstoles. En la tapia del cementerio se encuentran algunas esculturas más del grupo, más deterioradas.


Al parecer estas piezas parecen provenir del desaparecido monasterio de San Juan, en el mismo pueblo. Aún se conserva el edificio del antiguo molino de san Juan, ubicado en el pago donde antes estaba el templo.

martes, 26 de octubre de 2010

Un particular recorrido por la cuenca del Úrbel (V): la ermita de Robledillo y el Camino Real

Como ya indicamos, este vallejo secundario del Úrbel presenta mayor abundancia de arbolado autóctono. De hecho, pasado Quintanilla nos internamos en un interesante bosquete, en medio del cual se encuentra un humilde templo cuyo nombre no deja de ser representativo: ermita de la Virgen del Robledillo, aunque también recibe la advocación de Santa Isabel, día en que se celebra la festividad.


Este apartado lugar ha sido desde siglos, y sigue siendo, lugar anual de romería en el día de Santa Isabel, en Julio, de los pueblos de la cuenca alta del Úrbel. Hoy presenta cierto acondicionamiento.

 
Si continuamos por el camino que nos ha llevado a la ermita, en dirección a Acedillo, podremos localizar un camino llamado desde antiguo Camino Real, tradicional acceso a Burgos desde la zona del Tozo. Algunos expertos quieren ver incluso en este camino el heredero de una antigua calzada romana que partiría de Deobrígula (actual Tardajos). Aquí vemos unas fotos del ascenso a la Zona del Perul.





Aquí se pueden apreciar las piedras del lateral.

Las vistas desde la parte alta.

Continuación del camino, ya muy modificado, por el páramo.


lunes, 25 de octubre de 2010

Un particular recorrido por la cuenca del Úrbel (IV): San Pantaleón del Páramo y Quintanilla Pedro Abarca

Pasado Montorio el Úrbel se interna en un pequeño desfiladero.


El el mismo encontramos a mano derecha, una pequeña carretera que conduce a los pequeños lugares de San Pantaleón del Páramo y Quintanilla Pedro Abarca.
 
El vallejo secundario aparece salpicado por una cantidad relativamente alta de masas boscosas, mientras que los pueblos, asolados por la despoblación, muestran sin embargo los efectos económicos positivos del parque eólico cercano, en cuanto a cuidado de espacios públicos.
 
En San Pantaleón el INE nos habla de unos poco creíbles 8 habitantes.

Destaca el detallado relieve del frontispicio de la iglesia.

En Quintanilla Pedro Abarca nos citan los todavía más inverosímiles 33 habitantes. Destaca el ábside románico de su iglesia.


miércoles, 20 de octubre de 2010

Un particular recorrido por la cuenca del Úrbel (II): Úrbel del Castillo

Como ya hace un tiempo mostramos en este blog al pueblo de La Piedra, pasamos directamente a Úrbel del Castillo, que conserva su desafiante fortaleza.
 


Los orígenes del castillo se remontan al año 1054 y guardan estrecha relación con la batalla de Atapuerca (rememorada ahora cada año) en la que los castellanos derrotaron a los navarros en su afan de recuperar las tierras perdidas tras la muerte de Sancho el Mayor.
 
Tras Atapuerca, las principales plazas fuertes cayeron rápidamente en manos castellanas. Diego Laínez, a la sazón padre del Cid, se ocuparía de recuperar el castillo de Ubierna y el de Úrbel. En el libro "a orillas del úrbel" nos narran la leyenda según la cual el castillo pudo rendirse gracias a la traición del navarro Íñigo Felones, que descubrió a los castellanos la existencia de un pasadizo secreto que desde la parte baja conducía al castillo. Tal vez el apellido Felones guarde relación con la palabra Felonía, que aún recoge el diccionario con el significado de deslealtad, traición.
 
En todo caso los restos actuales corresponden ya al periodo gótico, y fueron levantados por la familia Zúñiga entre finales del siglo XIV y principios del XV. La torre, de planta pentagonal, ha adaptado su forma al perfil de la peña. La zona más practicable está reforzada por un pequeño antemural.
 

lunes, 18 de octubre de 2010

Ruta de senderismo: El Pozo Negro y el Tejo Milenario

Hoy os traigo una ruta de senderismo recién salida del horno, pues está realizada este mismo fin de semana.

La sierra de la Demanda burgalesa constituye una inusitada comarca en la que aún podemos disfrutar de parajes alejados de cualquier núcleo de población, con cumbres que rondan los 2000 metros y profundos valles cubiertos de bosques caducifolios. La laguna de origen glaciar del Pozo Negro, muy cerca del límite con la Rioja, constituye uno de los destinos de mayor interés, pero hoy combinaremos el acceso tradicional con la búsqueda de uno de los árboles más longevos de la provincia, formando una ruta circular que nos permitirá disfrutar de sendos valles.

Dificultad: Alta
Orientación (sin GPS con track): Media
Belleza: Muy Alta
Tiempo: 6,5 horas (14,5 kilómetros)


Situación.

Para acceder a Fresneda de la Sierra Tirón tenemos dos opciones. Por una parte podemos seguir la N-120 hasta Belorado, y desde allí tomar la comarcal que une este núcleo con Pradoluengo. Muy cerca de este último municipio tomamos, a la derecha, la pista que a través de Villagalijo enlaza con la carretera que lleva a Fresneda y Ezcaray.
 
Otra opción es tomar la carretera que, naciendo en Ibeas de Juarros, y a través de Arlanzón y Villasur de Herreros, nos conduce a Pradoluengo. A la salida de este pueblo encontramos la recientemente arreglada carretera indicada anteriormente.

Una vez en Fresneda, tras pasar el puente sobre el incipiente Tirón y antes de afrontar las primeras rampas del alto de Pradilla, hemos de tomar la pista de tierra, en razonable buen estado, que en unos 5 kilómetros nos lleva al señalizado lugar de Tres Aguas, en donde se ubica un refugio.
 



Puntos de Interés
Valles de Montaña. bosques de ribera. Arroyos con sus caídas de agua. Bosques caducifolios. Vistas desde el cordal. Tejo Milenario. Pozo Negro.

Descripción de la Ruta

Tres Aguas, punto de confluencia de tres canales serranas (Ricumbea, Pozo Negro y Reoyo), se considera el nacimiento tradicional del río Tirón, cauce que tras un recorrido de 65 km en sentido norte vuelca sus aguas en el Ebro a la altura de Haro, no sin antes regar parte de las tierras de la rioja alta.
Desde Tres Aguas tenemos dos caminos. El de frente, algo menos marcado, es el que seguiremos, y el de la izquierda por el que regresaremos al punto de partida.
 
Este primer camino nos adentra en el Barranco de Reoyo pero, al cabo tan solo unos 500 metros, abandonamos el mismo por un puente de piedra que cruza el cauce hacia la izquierda. El nuevo camino, más rústico, discurre prácticamente paralelo al anterior, pero por el otro lado del arroyo.



En la parte superior nos incorporamos a los restos de un antiguo camino que remonta este nuevo arroyo por el denominado Barranco de Zarzabala. Por momentos el sendero se acerca al curso de agua, pero en general discurre una veintena de metros por encima del agua, que siempre oiremos cantarín mientras avanzamos por el hayedo.
 
Llevaremos poco más de un kilómetro andado cuando desde la izquierda se nos une un arroyo relativamente caudaloso, caracterizado por una bonita cascada que se observa a unos 50 metros. Nos aproximaremos a la cascada por su parte derecha y, tras disfrutar de la misma, treparemos por las marcas que aparecen junto a nosotros. Son tan sólo unas decenas de metros, que deberemos afrontar agarrándonos a ramas y raíces.
 
Al cabo de unos dos kilómetros el sendero parece difuminarse, pero con un poco de atención podremos seguir descubriendo las veredas, que sucesivamente se acercan o separan del río, incluso lo cruzan en una ocasión. Unos antiguos bidones de gasolina que sorprendente nos encontramos en nuestro avance pueden ser una buena referencia. A los de 2,5 kilómetros unos hitos de piedra significan el definitivo alejamiento del cauce, hacia la derecha. Avanzaremos a partir de aquí penosamente por la pronunciada ladera.





Poco después se pierden un tanto las referencias y los siguientes metros serán tal vez los de mayor dificultad, sobre todo porque el avance se hace muy difícil entre las altas escobas que se han adueñado del paisaje. Como referencia, avanzaremos en dirección suroeste y trataremos de mantenernos cerca de una pequeña dorsal que da vista simultánea a las hondonadas que se abren a nuestros dos lados.


Siguiendo estas pautas observaremos unos centenares de metros por encima de nosotros un pinar que será nuestro objetivo. Cruzando sendos tramos de escobas y pequeños rodales de hayas llegaremos al pinar, en el kilómetro 3 de avance. Si seguimos el borde del pinar hacia arriba descubriremos un sendero que poco a poco se va haciendo más marcado, remontando una nueva dorsal que ahora discurre en dirección sur.


Aunque nos incorporamos a un camino más marcado, enseguida lo abandonamos por otro, de manera que no cambiamos de dirección, ascendiendo con rapidez hasta el borde superior del pinar. Seguiremos por el camino aún unos centenares de metros hasta que encontremos un acceso practicable al Torruco Zarzabala, que se eleva a nuestra izquierda tan sólo unas decenas de metros por encima. Llevaremos unos 5 kilómetros.

Desde este punto, a 1929 m de altitud, avanzaremos por el cordal en dirección este, mientras, si la niebla lo permite, disfrutaremos de amplios paisajes en los que apenas existirán poblaciones. Al este el cordal, cerrado por el Otero, ya a más de 2000 metros, al sur el descenso paulatino hacia Barbadillo de Herreros y el Valle de Valdelaguna siguiendo el incipiente valle del río de la Soledad, al oeste la parte final de la demanda, presidida por el San Millán y al norte los sucesivos y húmedos valles.




En este trazado bajaremos, volveremos a ascender por encima de los 1900 metros, y volveremos a descender y, tras unos dos kilómetros de recorrido desde la primera cima, y en lugar de volver a afrontar una nueva subida, bordearemos la forma cónica de la cumbre por su izquierda, por un sendero que podremos localizar sin demasiada dificultad y que nos permite avanzar sin perder ni ganar altitud.

Así llegaremos a un primer collado que nos da paso a una pequeña cuenca en donde se descubren Las Lagunillas, antiguas lagunas glaciares ahora ya secas pero en las que aún se puede observar su perfil.


Tras atravesar Las Lagunillas volvemos a afrontar un corto tramo de ascensión, tras el cual alcanzaremos un segundo collado y por fin divisaremos bajo nosotros el Pozo Negro, que en realidad es una pequeña laguna de color verde que se ubica bajo la sombra del pico Otero, que ya supera los 2000 metros de altitud.

Es posible que tengamos que subir un poco para localizar el mejor sendero de acceso a la laguna, coincidiendo ya con el GR-290, Dos Aguas. De hecho desde aquí nos guiaremos por las marcas de pintura roja y blanca.
Si el tiempo lo permite el borde de la laguna es un buen lugar para disfrutar de un merecido descanso. Llevaremos algo más de 8 kilómetros de recorrido.

Desde este punto alcanzamos el desagüe del lugar, protegido por una artesanal presa. A la derecha del incipiente arroyo localizamos una nueva vereda que se aleja un poco del mismo, aunque en unas decenas de pasos gira bruscamente a la izquierda y se interna rápidamente en el hayedo. Desde aquí los montones de piedras y las pinturas de color rojo y blanco nos guían para continuar la ruta a través del umbrío bosque. Los primeros metros son los más complicados, ya que la pendiente es pronunciada y los resbalones están a la orden del día.

Serán unos 3 kilómetros por el precioso bosque, acercándonos y alejándonos sucesivamente del arroyo, que deberemos cruzar hasta en tres ocasiones. El avance, pese a ser en descenso, se hace un tanto pesado, pues estaremos en un continuo sube y baja con riesgo de resbalones y tropiezos, sobre todo teniendo en cuenta que a estas alturas estaremos un tanto cansados.




Afortunadamente a cada paso surgen nuevos rincones que invitan a ser contemplados. Sorprende, por ejemplo, la presencia de gran cantidad de líquenes; lo que habla de la pureza del aire que se respira.


Finalmente desembocamos en un marcado camino, a la altura de una cerrada revuelta. Tomamos este camino, conocido como de San Antonio, de manera que sin cambiar de dirección y en unos 3 kilómetros adicionales alcanzamos por fin el refugio de Tres Aguas.

Comentarios

Estamos ante un trazado muy bonito pero hemos de tener en cuenta que presenta cierta dureza; mitigada si acaso por su moderada longitud total. No en vano el desnivel supera los 800 metros. Hay un pequeño tramo que puede hacerse un tanto cansado por la pérdida de sendero y la abundancia de escobas. En todo caso no aconsejo realizar la ruta con niebla, sobre todo si no disponemos de GPS. Por cierto, en torno a este tramo se encuentra el Tejo, cuya ubicación exacta he dedicido diluir tras recibir ciertos comentarios y tras darle bastantes vueltas.

La época recomendable es sin duda el otoño, pero también ha de ser muy bonita en primavera y verano, y, para los más aventureros, en invierno.

Resulta mucho más habitual el ascenso y descenso directo a Pozo Negro, por el camino empleado aquí para terminar la ruta, que se puede ampliar con el acceso al Otero, de 2040 metros y que hace frontera con La Rioja. Si se dispone de dos vehículos se puede realizar esta ruta con mucha mayor facilidad, ya que el Otero se encuentra a tan sólo un par de kilómetros del alto de La Cruz de la Demanda, al que se accede desde Ezcaray.

El GR-290 es una ruta que en algo más de 70 kilómetros enlaza Belorado con Neila, a través de estos intrincados bosques. Más info aquí.

viernes, 15 de octubre de 2010

Hoyos del Tozo

Damos un bandazo geográfico para acercarnos a esta pequeña, bonita y semidesconocida localidad que llama la atención del visitante por esos peñascos que se desploman, no se sabe si amenazantes o protectores, justo encima de las casas.
 


Lo mismo ocurre con la reducida (empequeñecida aún mas por los paredones calizos) iglesia parroquial de estilo parcialmente románico.



En la misma podemos destacar la semienterrada y rustica portada...


...Y algunos canecillos de talla relativamente valiosa.

En este lugar había planificado la artista Mar Aparicio la creación de un pequeño parque temático dedicado a los cuentos de hadas. Por lo que parece de momento el proyecto no ha podido ir más allá de una simple pero enternecedora cartelería.


 
El lugar sería una finca de su propiedad, junto a una pequeña cascada que conserva el agua incluso en plena canícula. (de la misma hablamos en otro artículo).