viernes, 30 de marzo de 2012

Regreso a los pueblos del silencio: Puentes de Amaya

Puentes de Amaya, al igual que otros ejemplos como Perros o Ceniceros, además de estar deshabitado está completamente abandonado. En unas pocas décadas quedará solo en la memoria de las personas y los libros, y tal vez ni eso.

Según Madoz el pueblo contaba con 50 habitantes a mediados del siglo XIX. A partir de aquí nos basamos en la información del libro "Los pueblos del Silencio" de Elías Rubio. Aunque la población descendió muy rápidamente en los años 50 y 60 del siglo XX, los últimos habitantes aguantaron hasta 1973. La luz eléctrica les llegó en los últimos estertores de la vida del pueblo, y fue cortada por falta de pago.

El aislamiento y la falta de alternativas, como en muchos otros lugares, fueron los causantes de la marcha de la gente. No obstante existe en la memoria de los lugareños la creencia en que fue una invasión de culebras que dio la sentencia definitiva, amparadas en las ya por entonces abundantes casas abandonadas.


Es evidente que alguien mantiene la fuente tradicional



Imágenes de la antigua iglesia.




En Youtube existe un documento de gran valor. Sendos vídeo grabados por tío y sobrino en los que se compara el estado actual de las ruinas con el que tenía en los años ochenta.



12 comentarios:

Vueltecillas por Burgos dijo...

Yo he estado por ahí, en Amaya hay una ruta marcada sobre el terreno, os dejo una página de Facebook con más fotos: https://www.facebook.com/vueltecillas

Vueltecillas por Burgos dijo...

Perdonad, al leerlo me he dado cuenta que no lo he explicado bien, la ruta es circular, comienza en Amaya, va hasta puentes y vuelve a Amaya.

Javier dijo...

Existen dos "historias" sobre la despoblación. La primera, como es común en el folclore tradicional de la zona, habla de una invasión de culebras. La segunda, seguro que más cierta, habla de la catañería de sus habitanes, que no quisieron instalar la luz eléctrica por cara y al final abandonaron el pueblo. La verdad es que está al final de un camino y en la zona ya hay más despoblados, como Albacastro.

luchadora dijo...

Hola! Me ha dado mucha alegría dar con tu blog. Mi familia (tanto materna como paterna) son de un pueblecito de la provincia de Burgos situado a 12kms de Aranda de Duero.
Un saludo

Montacedo dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Vueltecillas, precisamente en la anterior entrada hablo de esta ruta que comentas. Javier. Albacastro tambien aparece en este blog http://tierrasdeburgos.blogspot.com.es/2010/11/otros-pueblos-del-silencio-albacastro.html
Luchadora. Espero que te guste.

Garci dijo...

Soy descendiente de habitantes de ese pueblo. La fantasía de las culebras aparece en un libro que recoge historias y leyendas de pueblos donde se dice que las culebras llegaban a entrar en los hogares de sus habitantes mordiéndoles a ellos y al ganado. Por supuesto, lo que dice Javier es mentira. Durante los años 60 quedaban dos familias en Puentes de Amaya, con el paso del tiempo, la dificultad de comunicaciones y las escasas esperanzas que ofrecía la zona hicieron que una de las dos familias se fuera, y que por último en 1972 se fuesen sus últimos pobladores.

Montacedo dijo...

Gracias por dejarnos un testimonio más directo.

Anónimo dijo...

Yo soy de Puentes de Amaya vivo en Mallorca pero he vivido mucho tiempo en Torrelavega mis padres eran Aniano Santamaria y Heriberta Arce y me he llevado mucha alegria ver esta pagina y como recientemente hace una semana he visitado Puentes y he visto lo poco que quedaba de mi pueblo y he sentido una pena grande en fin es el pago del progreso.Saludos a toda la gente de Puentes que vive por la geografia.

Anónimo dijo...

¡¡ahhhh!!! se me olvidaba soy Manoli Santamaria Arce

Montacedo dijo...

Manoli. Escríbeme a montacedo@gmail.com. Me ha escrito tu prima Angelines Arce, que quiere ponerse en contacto contigo.

Anónimo dijo...

Soy nacida en Puentes de Amaya, la mayoría de los que quedaron allí sí querían instalar la luz pero no hubo acuerdo entre todos. De todas formas, el pueblo no se abandonó ni por tacañería ni por una invasión de culebras. Como en muchos otros pueblos, los jóvenes emigraron y algunos de los mayores continuaron allí mientras su edad les permitió trabajar.

Anónimo dijo...

Angelines te he dejado un correo a traves de Javier para tratar de saber de nosotros.Un saludo Manoli