miércoles, 18 de abril de 2018

Ruta de senderismo: canales de Dulla

Los canales de Dulla son un escondido y singular espacio geográfico provincial compuesto de varios profundos cañones de material cárstico por los que circulan corrientes de agua de carácter intermitente, excavados en la cara sur de la antigua meseta de Dulla. En esta ruta nos haremos una completa idea de este interesantísimo paisaje. El recorrido es asequible, incluso fácil en su mayoría. Sin embargo hay un punto conflictivo que describiré más adelante, para que los posibles interesados actúen en consecuencia.


Dificultad: Media, sobre todo debida a la distancia.
Orientación (sin GPS con cartografía o track): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 22 kilómetros y 6 horas.



Situación
Saldremos de Burgos en dirección norte por la N-627 hasta que poco después de Sotopalacios nace la CL-627 en dirección a Villarcayo. Recorremos los 60 kilómetros hasta este pueblo y desde el mismo buscamos la carretera comarcal que conduce a Puentedey. Una vez en este singular pueblo giramos hacia la derecha hasta el cercano pueblo de Quintanilla Valdebodres.

Puntos de Interés

Quintanilla Valdebodres (Pozo del Infierno, antiguo molino, arquitectura popular), bosques mixtos, Arroyos, Cascada de la Coladera, Cortados de los canales de Dulla, Campo de la Corza y de la Mata, Vistas hacia la Merindad de Valdeporres y Montes de Somo, El Ventanón, Villamartín de Sotoscueva.

Descripción de la Ruta

Aparcamos en la bella plazoleta que enmarca la pequeña localidad de Quintanilla. Por una calle que nace perpendicular a la carretera empieza la ruta, señalizada por el PRC BU 33 y por el GR1, con los que coincidiremos en parte de la jornada de hoy. La capa de cemento se dirige a una pequeña ermita pero en una curva cercana al templo encontramos que la ruta sigue hacia la izquierda. Al instante nos vemos rodeados por el dosel vegetal que se extiende por estos valles, en donde las encinas y los quejigos son las especies dominantes.

Por el fondo discurre una fina corriente de agua de carácter intermitente. En la jornada de hoy luce en todo su esplendor, destacando por la limpieza de sus aguas. De hecho será una constante el tener que cruzar una y otra vez el arroyo, e incluso que sendero y arroyo coincidan durante algunos metros. Al cabo de unos 300 metros nos encontramos con una reproducción de una carbonera, actividad muy extendida en el pasado por estos montes. Desde aquí los rincones bellos se suceden gracias a los serpenteantes sendero y arroyo.

Cuando llevamos algo más de un kilómetro llegamos a la unión del Canal de la Mata (de frente, por el que regresaremos) y el Canal de Dulla, el más importante de todos. El sendero principal sigue de frente pero nosotros hemos de girar hacia la izquierda buscando el segundo canal citado (y abandonando la señalización de pintura). Como referencia indicaremos que el arroyo del canal de Dulla tiene más agua, incluso es bastante probable que el arroyo de la Mata esté seco aunque el otro no lo esté.

El sendero que hemos de seguir al principio parece difuso, pero pronto se hace bien visible. Por su parte el vallejo que hemos seguido hasta ahora se va haciendo poco a poco más profundo y encajonado. En este sentido, en bastantes ocasiones encontraremos derivaciones para evitar tener que andar por el cauce, aunque todas acaban confluyendo.

Al cabo de 3 km vemos de frente un inconfundible espolón rocoso que separa el Canal de Dulla (que sigue de frente) del canal del Campo de la Corza. Justo después de la confluencia de los dos arroyos cruzamos el arroyo principal y empezamos a subir por la falda del espolón rocoso, dejándolo a nuestra izquierda. Tras un tramo algo duro la pendiente se suaviza considerablemente y empezamos a disfrutar de las vistas de un canal cada vez más profundo.

Nos vamos acercando a la base de los farallones mientras que nos vamos acercando a un circo rocoso por el cual cae esporádicamente la cascada de la Coladera. Seguimos por la nueva canal que acaba de aparecer, por un camino que transita por el lado izquierdo. Este vallejo (Canal del Valdecastro) es mucho menos profundo y poco a poco se va diluyendo. Sorprende encontrar en este tramo algunos ejemplares de tejo de cierto tamaño. Llegados al final del canal nos incorporamos a la inclinada meseta.


Desde aquí, sin sendero definido, nos vamos acercando poco a poco a los cortados de la derecha, de manera que volvemos a tener vistas del Canal de Dulla. Es la última parte del barranco y la más ancha y profunda, rematada por unos cantiles rocosos de unos 30 metros de alto salvo justo en su terminación, formando un hueco que se conoce como Muela del Dulla o Puerta de Dulla. Llegamos a este extremo disfrutando de este singular elemento geológico que divide dos impresionante farallones rocosos, el de Dulla y el del Paño, entre los que se encuentra la gran brecha.


Hacia el norte se abren ante nosotros los paisajes de los Montes de Somo y, en primer plano, la parte central de la Merindad de Valdeporres, surcada por el río Nela, con las localidades de Pedrosa, Santelices y Cidad en primer plano. En esta última se distingue perfectamente el perfil de su malograda y aún así imponente torre medieval. En un segundo plano se observa la mole del cerro de la Maza (enclave de importancia prehistórica) y al fondo incluso el embalse del Ebro y las cimas de Alto Campoo.

Giramos hacia la izquierda dejando a nuestra derecha los cantiles rocosos. Hacia esa dirección norte el paisaje de la meseta de Dulla tiene una configuración más habitual de altiplanicie. Buscamos el cercano vértice geodésico disfrutando de los paisajes descritos, y pasado el mismo empezamos a descender. Poco a poco nos vamos acercando a una nueva brecha menos espectacular y más practicable que la anterior, que según los casos vemos denominada como Puerta de Dulla o Puerta de la Raya. A la izquierda queda el canal del Campo de la Corza.

Bajamos sin demasiadas dificultades hasta este paso, incorporándonos a otro camino más marcado que viene directamente desde Quintanilla Valdebodres. Con ello también volvemos a retomar el trazado del sendero PRC BU 33. Pasamos a la parte "exterior" de las canales de Dulla, con vistas hacia la bóveda de Leva, pero inmediatamente giramos a la derecha perdiendo altura con rapidez y facilidad.

Acabamos llegando así a una planicie intermedia conocida como "el Paño" y desde ese momento pasamos de alguna manera a retroceder hasta la vertical de la Muela de Dulla. En nuestro avanzar vemos algunos caballos y sorprendemos a unos corzos. Tras un buen tramo nos acabamos incoporando a un camino algo más marcado y al trazado del sendero de largo recorrido GR1 "Sendero Histórico".

No mucho después encontramos el desvío hacia el Ventanón: una espectacular oquedad natural de unos 30 metros de anchura y veinte de altura que se levanta sobre el valle del Nela. Son casi tres kilómetros entre ida y vuelta. De regreso en el camino empezamos a descender hacia el pueblo de Villamartín de Sotoscueva, del que nos separan dos kilómetros. En la entrada del pueblo encontramos el camino por el que hemos de seguir, mediante un fuerte giro hacia la derecha, si bien merece la pena, si disponemos de tiempo, darnos un paseo por este núcleo de interés en cuanto a su arquitectura popular.

El nuevo camino se dirige a un depósito de agua y asciende por la ladera alcanzando muy pronto un collado que da paso al canal de la Mata. Ignoramos sendos caminos, uno que vuelve a descender por la vertiente que traemos y otro que asciende hacia la izquierda, escogiendo en cambio el sendero que sigue casi de frente, descendiendo hacia el canal.

Siguiendo siempre la señalización llegamos rápidamente al cauce del arroyo de la Mata. Ya solo queda seguirlo pasando de un bello rincón al siguiente. Cuando llevamos andados algo más de dos kilómetros por el fondo del cañón el agua desaparece sumida por el suelo. Poco después llegamos a la intersección del inicio del recorrido. Desde aquí desandaremos lo andado hasta Quintanilla.

Comentarios

Ruta algo larga, pero ello permite evitar las complicaciones técnicas que tendría una opción simplificada. En todo caso existe una posibilidad de bajar desde la meseta de Dulla al Canal homónimo por el llamado "paso del Haya"; un punto de difucultad más sicológica que técnica.

Si casi todas las rutas mejoran mucho en épocas húmedas, en esta el efecto es aún más marcado. Tanto, que no la recomiendo en pleno verano, sobre todo si el día es caluroso. Lo mejor son épocas de deshielo o incluso después de una tormenta primaveral. Ello hará que tengamos que cruzar los arroyos no menos de un centenar de veces, e incluso compartir el sendero con el agua. En todo caso, el escaso caudal hace que con un calzado impermeable este efecto sea más un entretenimiento que un contratiempo.

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Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)


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Vídeo del recorrido (incluye narración).

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Montacedo,

el año pasado estuve haciendo una ruta por la zona, desde Villarcayo y pasando por Puentedey (qué bien se comía al lado del río Nela, viendo el puente natural!). Aunque ví algunos carteles indicando zonas naturales, no era consciente de lo que hay en realidad. Muchas gracias, ya sabemos más cosas.

Montacedo dijo...

Gracias por dejar un comentario

Rodrigo dijo...

Una ruta muy interesante. Me la apunto para hacerla.

Muchas gracias!!

Montacedo dijo...

No hay de qué, un saludo.