lunes, 16 de junio de 2014

Sendero GR85 etapa 5: Frías - Trespaderne



Si en la anterior jornada andamos por la parte más llana del valle de Tobalina, ahora tendremos un contacto con la zona montuosa de la Sierra de la Llana. Superamos con esta quinta etapa el ecuador del GR85. Durante la misma alcanzaremos el punto más meridional de todo el trazado. A partir de entonces la dirección preferencial será el oeste. A todo lo anterior hemos de sumar varios elementos patrimoniales de peculiar interés, y que ya han sido mencionados anteriormente en este blog.

Dificultad: Baja. La ascensión de la jornada es llevadera.
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil en general.
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 5 horas (21 kilómetros)
 


 

Elementos de interés

Vistas de la ciudad de Frías. Cascadas y ermitas de Tobera. Desfiladero del río Molinar. Montes de la Sierra de la Llana y sendero de descenso. Cillaperlata. Ermita de Encinillas.

Descripción de la etapa

Dejamos la anterior etapa en el arranque de la calle principal de Frías. El sendero como tal desciende por las calles del otro lado de la peña hacia la carretera que se dirige a Montejo de Cebas. Seguimos por la misma hasta que llegamos a la altura del antiguo convento de Santa María del Vadillo. Desde aquí nace una calle inicialmente empedrada que luego se convierte en un camino que se aleja de Frías. Estamos en un tramo del antiguo camino Real, que a través de la llamada Calzada Napoleónica enlazaba con tierras riojanas.

El camino continúa un buen tramo en dirección sureste con vistas hacia el pico Humión. Finalmente desemboca en una pista más marcada que tomamos hacia la derecha para, al poco, tomar otra nueva pista también hacia la derecha. Con todo ello vamos cambiando de dirección hasta caminar hacia el oeste. El paisaje por aquí es abierto y dominado por las tierras de cultivo.

Ignorando las bifurcaciones nos vamos acercando hacia la hoz de Tobera. Muy cerca ya del pueblo salimos de la pista por un camino por su lado izquierdo, poco antes de que la misma termine en la carretera. A lo lejos aún vemos la torre principal de Frías. Desde el nuevo camino hemos de girar al poco hacia la derecha para llegar a la altura de la iglesia de Tobera.

Llegamos al pueblo, el cual ha sido tratado en esta web, por su parte baja. Pasada la desviación hacia la cascada de abajo (acercarnos nos llevará apenas unos instantes) llegamos a un puente que nos permite ascender por el lado derecho del pueblo. Notros decidimos no obstante trepar por la escalinata del lateral izquierdo hasta el mirador sobre la cascada de arriba. Sin salir de este sendero, ya junto al cantarín río Molinar, llegamos pronto a la altura de las fotogénicas ermitas de Tobera.

Sin cruzar al otro lado del río seguimos junto a la peña. Con un poco de suerte veremos una cascada que cae por el lado contrario en épocas especialmente lluviosas (cascada de La Mea). Instantes después nuestro sendero acaba junto a la carretera.

Los siguientes dos kilómetros los recorreremos por la carretera. Saldremos del desfiladero y el valle se irá abriendo cada vez más. Poco después de dejar atrás un pequeño edificio que en el pasado funcionó como central hidroeléctrica llegamos a la altura de un camino que nace hacia la derecha.

Siguiendo las señales del GR-1006 y GR-85 tomamos este camino que asciende paulatinamente por un pequeño vallejo. La vegetación arbórea es escasa. Tras unos dos kilómetros de ascenso llegamos a unas praderías mientras que el camino torna paulatinamente hacia la derecha.

Continuando en todo momento por el camino principal empezamos a descender suavemente flanqueados por pinos y en menor medida por quejigos. Son dos kilómetros cómodos que terminan sin mayores complicaciones en Villanueva de los Montes. La iglesia de este pueblo presenta algunos elementos románicos. Junto a la misma hay una pequeña fuente en donde podemos llenar la cantimplora

Desde aquí tomamos la carreterita que da acceso al pueblo. Pasado unos 200 metros localizamos un camino que nace hacia la derecha. Al poco nos unimos a otro un poco más ancho que gira todavía más hacia la derecha.

Así nos vamos aproximando a un vallejo bastante cubierto de arbolado. Llegamos a un cruce bastante marcado en el que seguimos por la izquierda y, muy pronto, localizamos un sendero que se interna en la ladera de la derecha. Ascendemos un poco rodeados del túnel vegetal y muy pronto aparece ante nosotros la ladera que da acceso al valle de Tobalina. Supongo que los paisajes serán bonitos pero yo no pude verlos pues una persistente niebla me impedía verlos.

Iniciamos así un largo y pronunciado sendero, en general muy sencillo pues la pendiente no se hace incómoda ni resbaladiza y el suelo es uniforme. Algunos tramos de zigzag contribuyen a ampliar el disfrute. Siguiendo siempre el sendero principal no deberíamos tener problema en llegar a la parte baja.

 

En las cercanías de unos pequeños huertos nos unimos a otro camino que viene de nuestra izquierda (siguiendo el mismo llegaríamos al peculiar paraje de las ruinas del monasterio de San Juan de Hoz  y nos aproximamos a un camino más ancho que vemos de frente. Esta pista, que tomamos hacia la izquierda, es utilizada con relativa frecuencia para atajar entre Cillaperlata y Frías. Por cierto, que en este punto volvemos a tener un pequeño contacto con el sendero del Ebro GR-99, y no será el último.

Enseguida llegamos a una carretera, que seguimos hacia la derecha y casi inmediatamente llegamos a Cillaperlata. Podemos visitar este interesante pueblo, pero el sendero como tal gira hacia la izquierda justo antes de llegar al caserío, a la altura de unos paneles explicativos.

Con ello volvemos a caminar junto al Ebro, que en este punto muestra un cauce ancho y tranquilo por efecto de la cercana presa de Cillaperlata (esta presa hidroeléctrica fue de las primeras construidas en España, en el año 1904). Avanzamos entre el río y unas tierras de labor, por un camino que varía en anchura pero que siempre es fácil de seguir. Tras un rato nos alejamos por un momento del río para llegar a una carretera, que apenas hemos de seguir unos 50 metros para volver a tomar el primer camino que surge hacia la derecha.

Un rato después el camino se empieza a alejar del río en una zona en que los pinos empiezan a tomar protagonismo. Tras ignorar un primer camino poco definido hacia la derecha y ya en el pinar encontramos otro camino que nos cruza trasversalmente. Hacia la derecha se intuye el modestísimo y semiarruinado edificio de la Virgen de Encinillas, que merece nuestra atención por la belleza del entorno y su valor etnográfico. Desde la ermita seguimos por la pista que da servicio a la misma y llegamos a un cruce múltiple en el que seguimos recto, para recuperar la carretera sobre la que ya caminamos hace un rato.

De hecho pisaremos asfalto durante los kilómetros siguientes, de momento por esta tranquila pista. Poco después llegamos a una zona recreativa con un cartel informativo y de nuevo junto al Ebro. Es aquí en donde damos por concluida esta etapa. Si necesitamos llegar hasta el pueblo de Trespaderne hemos de continuar para cruzar el río y acceder a la carretera nacional, punto que ya tan sólo dista de Trespaderne menos de un kilómetro en dirección norte.

Comentarios acerca de esta etapa

Esta etapa fue realizada en diferentes momentos de 2013 y 2012. La señalización y la orientación en general son bastante sencillos. Podemos encontrar barro en alguno de los puntos que transitan más cerca del Ebro.
 
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Track del recorrido (pulsa en el círculo verde para más información).


 

Vídeo con imágenes del recorrido