jueves, 30 de junio de 2016

Árboles singulares: El enebro de los Buitres

La sabina, llamada enebro en muchos pueblos, es un árbol muy frecuente en el curso medio del río Arlanza. No en vano da nombre a un Parque Natural en su zona habitual de desarrollo; en donde por momentos forma bosques de cierta entidad. Desde aquí llega a extenderse hacia el este, hasta entrar en conflicto con los pinares; y hacia el sur y el este en forma de ejemplares cada vez más aislados.
 
Es quizá en estos últimos emplazamientos en donde comprobamos cómo este árbol, que en general muestra un porte pequeño y hasta cierto punto raquítico; puede llegar a desarrollarse en forma de elegantes ejemplares sin se dan las adecuadas condiciones de suelo y humedad. Así, no es raro observar amplios campos de cultivos salpicados aquí y allá de estos venerables árboles.
 
 
Quizá las sabinas de buen porte fuesen más frecuentes hoy en día si no se hubiesen utilizado secularmente como elementos constructivos; dado su excelente rendimiento frente al fuego, la humedad y los insectos (su madera no se pudre).  Tampoco habrán ayudado los procesos de concentración y mecanización agraria.
 
Con todo, no deja de sorprenderme haberme encontrado con el mayor ejemplar de sabina de nuestra provincia (hasta la fecha y hasta donde llegan mis conocimientos) en un apartado valle perteneciente la localidad de Cabañes de Esgueva; ya en la zona de Ribera del Duero y bastante alejado de los grandes sabinares.

 
El llamado "Enebro de los Buitres", recibe tal denominación porque según los vecinos no era raro encontrar a tales animales posados en sus ramas; en donde llegarían incluso a anidar. Lo primero todavía podría ser factible, pero lo segundo se hace inverosímil. En todo caso se trata de un precioso ejemplar de unos quince metros de altura y cinco de perímetro a altura normal.
 
Muestra signos de algunas podas lo que ha contribuido a la definición de su gran tronco. Está situado en medio de una finca, aunque más bien en un estrechamiento de la misma; que tal vez en origen fueron dos diferenciadas. De hecho, con un poco de atención se observa (en primavera, cuando yo lo visité), cómo los alrededores del árbol están un tanto encharcados. Es bastante probable que aquí existiera un antiguo manantial que ha ayudado a dar su vitalidad a este ejemplar.

 
Esperemos que el dueño de la finca sea una persona capaz de apreciar la belleza de este ser vivo. Seamos optimistas, el que no lo haya cortado hasta ahora es signo positivo.

martes, 28 de junio de 2016

El páramo de Corcos

Pese a que nuestra provincia no responde en su mayor parte a los cánones de superficies llanas que se suponen asociadas a Castilla, sí que tenemos buen número de llanuras y páramos. Sin embargo, tal vez la planicie más llamativa sea una de las más desconocidas.
 

Estoy hablando del páramo de Corcos, una superficie prácticamente horizontal de unas 10.000 hectáreas de las que más de dos terceras partes corresponden a Burgos y el resto a Segovia. Estamos muy cerca del trifinio entre ambas provincias y la de Valladolid y el acceso más directo se realiza desde el pueblo de Valdezate. Las diferencias entre el punto más alto y el más bajo no llegan a los veinte metros.

jueves, 16 de junio de 2016

La antigua abadía de Vivanco

El emplazamiento de la sencilla iglesia de Vivanco de Mena fue testigo en el pasado de una historia que apenas podemos dibujar a trazos; y en la que encontramos más incertidumbres que certezas. Porque, a pesar de que hoy nada pueda hacerlo suponer, en Vivanco hubo un cenobio de cierta importancia local.
 
 
 
Los falsos Cronicones divagan sobre el Monasterio de Santa María de Vivanco, afirmando ser fundación del año 963, durante el proceso repoblador, nada menos que por parte del hijo de Fernán González, Nuño Fernández, y su mujer doña Fronilde.
 
Un documento del archivo del Palacio de los Abades, en Vivanco, afirmaba que el cenobio fue fundado por doña Andrequina -o Enriquena- de Mena, a mediados del s.XII, como “abadía secular de patrocinio nobiliario”. Estaríamos pues ante otro caso de las curiosas abadías seglares que tuvieron cierto predicamento en el norte burgalés en la Edad Media (ya hemos hablado de los casos de la Abadía de Rueda y de la de Tabliega).
 
La siguiente referencia es de 1244, consiste en un documento por el que Alonso Pérez de Arnillas cede al obispo de Burgos una serie de propiedades, con el fin de que se provea el Monasterio de Vivanco con un altar. Otra noticia procede de 1370, cuando don Fernán Núñez de Velasco donó el Monasterio de Vivanco al hijo de Perejón de Lezana, quien adoptó el apellido Vivanco y lo pasó a sus descendientes. A partir de entonces continuarían con el señorío de la Abadía seglar de Vivanco, ostentando sus miembros el tradicional cargo de “abad” y “abadesa”, aún sin tener el estado religioso. 
 
Desconozco de qué manera o forma pasó la propiedad a manos de la iglesia, y de ahí los Velasco. El caso es que esta última donación parece estar relacionada con los sucesos de la cruenta batalla de Villatomil entre las irreconciliables ramas de los Velasco y los Salazar. Perdida la batalla (por una vez) para los primeros, el tal Perejón de Lezana sacrificó su vida para dar tiempo a su señor a refugiarse en las murallas de Medina; con el compromiso de que se ocuparía de sus hijos. 
 
Sea como fuere, los abades (o señores) de Vivanco tuvieron durante un tiempo importantes beneficios y privilegios. Pertenecieron a los mismos las torres de Cantimplor, Valanto y Herradores, en Espinosa de los Monteros. Disfrutaban de la administración del cercano santuario de Nuestra Señora de Cantonad, así como de las rentas de las iglesias de Arceo e Irús. De todo ello se deduce un control sobre el tránsito de personas, peregrinos y todo tipo de productos entre el valle y la meseta. 
 
Sobre el pueblo de Vivanco se recoge que “tenía obligación cada vecino de enviar todos los días de fiesta una persona a barrer la casa, corredores, zaguanes, plaza y camino, desde la casa del Abad a la iglesia, a traer leña para al horno siempre que cociera el abad y cuantas veces pasasen las personas delante del Palacio han de hincar la rodilla y quitarse la gorra o sombrero. Ponía 4 capellanes, teniendo la facultad de quitarles cuando quisiera y sustituirles por otros, proveyendo a las iglesias de todo lo necesario al culto y conservación de aquellas.”
 
Una vez más nos vemos obligados a especular sobre cómo sería el edificio románico que se levantó para albergar esta congregación. Nos ayuda a dejar volar la imaginación la presencia en la actual iglesia de un excelente sepulcro románico, que además está fechado, año 1188. Este resto, que en realidad sólo es la tapa (o lauda) sepulcral, está profusamente decorado; destacando la presencia en sus caras de una representación de Cristo Majestad y un apostolado completo. Aún fue el edificio románico el que conoció el arcediano de Briviesca durante su visita de 1706, y deja bien claro que la abadía “un rico templo bien aderezado” con “noble claustro fuerte”. ¿Estaríamos ante un tercer templo como Siones o Vallejo?.
 
foto Románico Digital.
 
Desafortunadamente para los amantes del románico, nos quedaremos para siempre con las ganas de conocer este edificio. El templo que hoy podemos ver es un edificio anodino, sin gracia y sin estilo, obra de don Pedro Antonio de Vivanco Angulo y Ortiz, que en 1771 derribó monasterio y templo para levantar con sus piedras el edificio actual.
 
En la nueva construcción se utilizaron parte de los sillares antiguos, así como diversos elementos esculturados, románicos, que han ido apareciendo en las sucesivas obras de reforma, esparcidos tanto por el interior como por el exterior del edificio, incrustados en los muros. Las piezas sobrantes de aquel destrozo fueron a parar a los muros de las casas vecinas, o a las tapias de corrales y huertos. Por ejemplo en una casa vecina tenemos estas dos piezas semicirculares, que posiblemente en origen ocuparon los tímpanos de bellas ventanas. 
 
 
 
El destructor “abad” hizo colocar también, sobre la fachada sur del nuevo templo, tres grandes escudos heráldicos del apellido Vivanco, con la repetida fecha de 1771 y una pretenciosa inscripción en la que dejaba constancia de sus prerrogativas:
 
 
 
“Don Pedro Antonio de Vivanco Angulo y Ortiz, Abad de Vivanco y Arceo, es dueño único de esta iglesia parroquial y de la casa de enfrente, cuyas armas de sus apellidos son las que se demuestran aquí”.
 
La “casa de enfrente” ha desaparecido. Tan sólo queda un solar y un arco con una placa recordatoria de su cesión al pueblo por parte del actual marqués de Vivanco, título heredero del antiguo abadengo.  Según parece también perteneció a los señores de Vivanco otra torre medieval que aún se conserva alejada del barrio principal del pueblo. Podéis consultar la correspondiente ficha en la excelente página web Castillos del Olvido.
 
 
 
 
La visita al interior de la iglesia se debe concertar con la Oficina de Turismo del Valle de Mena (tf. 947 141341). Mínimo tres personas.

martes, 14 de junio de 2016

Ruta de senderismo: En torno a Cantonad

Sencilla y bonita ruta en la que pasaremos junto a un buen número de los elementos de interés de la parte más occidental del valle de Mena, un municipio que nunca defrauda.

Dificultad: Baja, solo se hace un poco pesado el sube-baja del camino paralelo al tren.
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil, sólo hay algún punto delicado
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: tres horas y 45 minutos (15 kilómetros).

 


jueves, 9 de junio de 2016

San Millán de Lara

En san Millán de Lara se conservan buenas muestras de arquitectura popular serrana.




Incluyendo una otrora tenebrosa picota para castigos a los condenados, en la bajada a la iglesia.


La iglesia dispone de la habitual portada en el lado sur, muy abocinada.

 



De la antigua preponderancia del lugar nos habla el hecho de que disponga de una segunda portada al oeste , de arco ya apuntado. En esta imagen podemos apreciar cómo la iglesia se adosa a la ladera del monte.
 
 
 
Imágenes de los capiteles de la segunda portada. Llama la atención la figura demoniaca sacando la lengua.


 
Pero la mayor originalidad y las pistas sobre el templo la encontramos en el hecho de que dispone de dos ábsides, el más pequeño adosado a la peña.


La explicación la tendríamos accediendo al interior del templo, pero, como esto no me fué posible, me veo obligado a contarlo "de leídas". Resulta que originalmente lo que exisitía era una iglesia o celda rupestre, en la cual según cuenta la tradición habitó un tal San Millán, o tal vez un seguidor de este santo de la cercana comarca riojana. Los restos encontrados, entre los que destaca la puerta de acceso a la gruta, hablan de una antiguedad de al menos el siglo IX.

Foto: Felix Palomero

La leyenda y la calidad artística concuerdan en apuntar que el lugar se transformó en un centro de culto; tanto como para que el propio conde Fernán Gonzalez fundase aquí un monasterio dedicado a San Millán. Del monasterio se tiene constancia documental desde al año 1059, inicialmente dependiente de Silos y luego de la Catedral de Burgos.

El templo se encontraría restringido inicialmente a la gruta y al espacio ocupado actualmente por la parte inferior de la torre. De hecho, en la torre podemos descubrir una piedra reubicada que habla de los maestros constructores del templo, Benedictus, Micael et Martinus, y que data de 1165 (algunos expertos restringes esta cronología exclusivamente a la obra de la torre).

Foto: Félix Palomero

Poco después se edificaría una ambiciosa colegiata de tres naves. Es una lástima no haber podido acceder al interior del templo, pues según leemos en la documentación especializada, es desde allí donde se aprecia con claridad el gran proyecto que supuso (considerando lo apartado de esta zona), la construcción de esta iglesia.

foto románico digital
Plano del templo. A la izquierda la gruta de San Millán. Félix Palomero et al.

El tercer ábside fue transformado en sacristía en el siglo XVIII; momento en que también se cambiaron las cubiertas. No sabemos cuando pasó el monasterio a ser una simple iglesia rural; aunque aún a mediados del siglo XIX Madoz todavía indicaba que había tres canónigos adscritos al templo.
 
Terminamos la visita por San Millán con la imagen de este bonito puente medieval; situado a pocos pasos de la iglesia.

 

martes, 7 de junio de 2016

El mapa de las tierras de Burgos y árbol de la provincia

Durante el año 2008 el etnógrafo Elías Rubio, en colaboración con centro de creación contemporánea Espacio Tangente, puso en marcha una iniciativa singular y maravillosa: Propuso a todos los habitantes de la provincia recopilar muestras de tierra de cada uno de los pueblos de la Provincia de Burgos (salieron 1233).
 
De todas estas muestras se cogió un pequeño vial que se depositó en el plano vertical sobre un mapa de la provincia, tal y como muestra la siguiente imagen.
 

La primera muestra colocada en el mapa fue la de Viérgol, en mayo de 2008,  y la última la de Perros, en marzo de 2009. Menos de un año para llevar a cabo la titánica obra en la que participaron docenas de anónimos colaboradores (entre ellos el que suscribe).
 
Todo el sobrante de tierra se aglutinó y se utilizó para sembrar una encina, a la que se le llamó árbol de la provincia, siendo el lugar finalmente escogido Jaramillo de la Fuente (al lado de uno de nuestros mejores ejemplares de arte románico). La plantación tuvo lugar en el mismo mes marzo de 2009 y así lucía este pasado mes de agosto de 2015.

 
Tal como reza la placa, en este mismo lugar (un poco mas cerca de la iglesia) creció desde tiempo inmemorial una de nuestras centenarias olmas, todas ellas cada vez más brumosas en el recuerdo. Aún en la mayor parte de las publicaciones aparece la foto de su esqueleto



Comparativa entre la actual encina y la antigua olma. Foto antigua:Félix Palomero

Un vendaval algo más fuerte de la media acabó con lo que quedaba, pero he podido rescatar esta foto tomada en las fiestas del año 1982. La imagen es de baja calidad pero se puede apreciar la robustez del ejemplar.
 
Foto tomada del libro: Vida y costumbres de la comarca burgalesa del Arlanza

Ojala la nueva encina pueda vivir y ser admirada durante muchos años. Cada año, a mediados de julio, se realiza un acto de celebración de la plantación del árbol. En el blog de Elías Rubio tenéis fotos del acto celebrado en 2015, así como varios artículos más sobre la evolución del proyecto.

Por cierto, que el mapa de las Tierras de Burgos también ha sido trasladado a Jaramillo, en concreto a su edificio de usos múltiples. La foto del inicio del artículo, así como las siguientes, están tomadas en dicho lugar. Junto con fotos y paneles explicativos del proyecto; el centro también acoge una sencilla exposición fotográfica de algunos de los árboles singulares de la provincia de Burgos.



Fotos de algunos de los viales, con el nombre del pueblo correspondiente

Fotos de la evolución del proyecto


El "árbol de la provincia" desde la torre románica: ¿Llegará alguna vez la encina hasta esta altura?
 

jueves, 2 de junio de 2016

Iglesia de Jaramillo de la Fuente, joya de nuestro románico

Una de las estampas típicas de nuestra provincia, el armonioso conjunto de la iglesia de Jaramillo de la Fuente, con su torre, ábside y sobre todo su galería porticada.

La torre y la galería porticada corresponden a un periodo avanzado del románico. La delicada talla nos da pistas de su relación con la escuela silense. Portada, nave y ábside se corresponderían con un periodo anterior, atribuible a la llamada escuela de la sierra.

Fotos generales.