martes, 31 de enero de 2017

Ruta de senderismo: Mirador y encinar de Peña Lastra

Si observamos con atención un mapa del valle de Mena podremos comprobar cómo su parte central está salpicada de pequeñas y sucesivas elevaciones. Son el resultado de la ascensión de materiales duros que produjeron la ruptura de la corteza terrestre y la formación del diapiro a modo de “volcán” que caracteriza al municipio. Estas elevaciones, que contribuyen a la gran diversidad botánica que se puede observar en el valle, tienen su punto culminante en Peña Lastra (719 m); que además de un bonito mirador alberga en su cara sur un interesante encinar cantábrico.

Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil
Belleza: normal
Tiempo y distancia: 2 horas y 45 minutos  (11 km).






Situación

Saldremos de Burgos por la C-629 dirección Villarcayo y el Crucero. Desde este último lugar continuamos recto, pasando primero a la N-629 y luego a la C-6318 dirección al Valle de Mena. Una vez en la parte baja del mismo seguimos la carretera hasta su capital, Villasana. Aparcamos en el entorno de su iglesia.
 
Puntos de interés

Vistas hacia los montes de la Peña y sierra de Ordunte. Tramos de encinar Cantábrico.

Descripción de la Ruta

Una vez aparcado el coche buscamos un cercano puente que cruza el río Cadagua hacia una pequeña plazoletilla (también podríamos haber aparcado aquí). Hacia el lado derecho observamos una calle en clara ascensión por la que continuamos. Terminada la misma, ya a la salida del pueblo, tenemos tres opciones; seguimos de frente, continuando la ascensión.
 
Entramos en una zona de prados por una carreterita que se dirige al barrio de La Mata. A medida que vamos ganando altura quedan a nuestra espalda mejores vistas de Villasana, el valle y los Montes de la Peña. Alcanzamos la agrupación de casas tras algo más de un kilómetro. Aquí tomamos el primer camino que surge hacia la derecha.
 
Dejamos de ascender mientras nos acercamos a una zona algo más boscosa. Tras pasar junto a un lavadero llegamos a un cruce en el que continuamos recto. Tras superar una portilla entramos en un sendero encajonado entre prados y podemos encontrarnos el mismo algo cerrado de vegetación o embarrado, por lo que podemos optar por ascender por el prado que aparece en el lado izquierdo durante unos 200 o 300 metros. No obstante en esta ocasión se mostraba perfectamente practicable.
 
Terminado este pequeño tramo de ascensión salimos a una zona algo más abierta junto a un ejemplar de madroño relativamente robusto (ya hemos comentado en varias ocasiones que este árbol es muy frecuente en el Valle de Mena). Aquí tenemos dos opciones: hacia la derecha continúa un camino casi sin pendiente (volveremos por el mismo) hacia la izquierda encontramos otra opción que asciende de forma decidida.

Tendremos dos tramos de fuerte subida con un pequeño descansillo entre los mismos. El entorno es fundamentalmente de pequeña encinas. Ignoramos cualquier camino secundario o que implique cesar en el ascenso. Tras los citados tramos la pendiente se hace más moderada y entramos en una zona más sombreada en la que empiezan a aparecer muchos pies robustos, alguno de más de dos metros de diámetro. En los mismos observamos algunos rastros de poda y adehesamiento, aunque actualmente el monte se muestra cerrado apenas nos alejemos del camino.
 
Vamos ganando altura sin mayores novedades hasta que enlazamos con un camino más ancho que viene desde Caniego y que sin duda representa el ascenso más habitual. Poco más adelante llegamos a una intersección en la que seguimos por la izquierda, terminando el ascenso tras unos 200 metros adicionales. Alcanzamos sendas torretas de vigilancia de incendios.
 
Hacia el norte tenemos buenas vistas hacia el valle, embalse y montes de Ordunte. De estos últimos podemos identificar su línea de cumbres, entre ellas Zalama y Balgerri. Hacia el sur las vistas son más sucias por la presencia del encinar. En realidad el hito geodésico queda algo más adelante pero decidimos no seguir hasta el mismo.
 
Volvemos sobre nuestros pasos hasta el último cruce, en el cual seguimos recto en lugar de girar a la derecha. Pronto llegamos a una portilla que hemos de superar. Al otro lado el encinar es muchos más disperso, con amplio pasto entre las matas. Ello nos permite observar el ondulado paisaje circundante. Perdemos altura con rapidez hasta llegar a una nueva portilla. Al otro lado la vegetación a los lados del camino es más espesa, a modos de muretes de carrasca y madroño.
 
El marcado sendero gira hacia la derecha ofreciéndonos vistas hacia los montes de la Peña con el inconfundible pico del Fraile. Finalmente entramos en una zona algo más sombreada a la entrada ya del barrio de Maltranilla. Sorprende el porte de sus escasas construcciones (entre ellas una torre medieval) y la presencia de  grandes tilos y secuoyas (Valle de Mena es un paraíso para los árboles, a poco que se cuiden). Parece ser que estamos ante los restos de un antiguo señorío con su coto cerrado.

 
Caminamos por la pista que da servicio a Maltranilla hasta el comienzo de una zona de chalets. Justo antes aparece un camino en el lado derecho por el cual dejamos el asfalto. Empezamos un largo pero llevadero ascenso ignorando cualquier tipo de desviaciones. Pasados unos cientos de metros el camino toma el aspecto de cortafuegos, flanqueado en la derecha por un pinar de repoblación. Finalmente la pendiente cesa y llegamos al cruce junto al madroño. Desde aquí sólo queda desandar el camino hasta el regreso a Villasana.
 
Comentarios

Recorrido senderista  muy llevadero. Los senderos y caminos en el momento de realizar el recorrido (julio de 2016) están perfectamente practicables. Merece la pena dedicar unos minutos a la visita de Villasana de Mena.


Track del recorrido (pulsa en el círculo verde para más información).


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Vídeo con imágenes del recorrido

 

4 comentarios:

Amador dijo...

Aunque he estado por esa zona del valle de Mena,no conocia esta ruta que parece bastante interesante y con un arbolado singular.Creo recordar que en otra ocasion nos hablastes sobre el encinar de Caniego como una singularidad de este valle,como siempre una bonita entrada,saludos desde Burgos.

Montacedo dijo...

Gracias por comentar. Sí, este es el encinar de Caniego, que queda un poco hacia el oeste de la ruta. Tal vez hacia esa ladera abunden más los ejemplares robustos, pero me parece que para hacer una ruta circular esta es la mejor opción. Un trazado idéntico al mío salió publicado hace un par de años en "el correo" (vasco). Un saludo.

juan angel de la torre gonzalez dijo...

Mi mujer ha pasado mucho tiempo en Peña Lastra y yo mismo pues estuvo trabajando de vigilante de incendios alli, muy valiente ella alli solita hasta anochecer

Montacedo dijo...

Gracias por el apunte humano.