miércoles, 23 de agosto de 2017

La ermita de la Virgen de la Cuadra y el yacimiento prerromano de Páramo Ciudad

A unos dos kilómetros escasos de Miñón, y a tiro de piedra de Zumel, se ubica la ermita de la Virgen de la Cuadra, patrona del Valle de Santibáñez.

Vista de la ermita. Al fondo Zumel y su torre
No está muy claro el origen de esta curiosa advocación. Las explicaciones más prosaicas aluden a la forma cuadrada de la primitiva ermita o bien a la antigua ubicación en el lugar de un aprisco. Algunas versiones parecen relacionarla con el hallazgo de la talla de la virgen en una cuadra para el ganado.

Escudo en la fachada de la ermita.
La fiesta actual se celebra en Pentecostés, siguiendo un ritual de procesión con los estandartes de los pueblos de la zona y bendición de campos. Tradicionalmente se aprovechaba la ocasión para agradecer a la Virgen los favores concedidos. Hablan las crónicas antiguas de soldados que sobrevivieron a la Guerra de la Independencia, jóvenes que superaron reyertas a navajazos e incluso de la intercesión de la virgen ante una plaga de langostas en 1611, tras la cual las limosnas llegaron para poder dorar el retablo del templo.

Ermita de la Cuadra y detrás "Páramo Ciudad".
La iglesia como tal no tiene especial valor artístico, pero sí la talla de la virgen que se remonta al siglo XIV. Lo que sí nos sorprende es el gran panel fotovoltaico existente en los aledaños y es que posteriormente he podido conocer que su finalidad era dotar de iluminación a la casa de la ermitaña que aún se ocupa (o se ocupaba) del lugar. Contemplan la estampa sendos escudos e inscripción que recuerdan que el templo perteneció al Real Monasterio de San Bernardo de Burgos.

Páramo Ciudad visto desde la iglesia de Miñón
El pueblo más cercano a la ermita es la Nuez de Abajo. Justo enfrente se encuentra un saliente del extenso páramo que rodea a este tramo del valle del río Úrbel. Este cerro recibe el significativo nombre de Páramo Ciudad, y en el mismo se encuentra un extenso yacimiento arqueológico de época prerromana. La superficie total ronda nada menos que las ochenta hectáreas, separadas entre una  probable zona poblacional y otra castral. En esta última son reconocibles algunos restos de muros, para los legos como yo.




Diversas imágenes de posibles amurallamientos de Páramo Ciudad
Por su extensión y las referencias existentes, el yacimiento es el principal candidato a ser la ciudad turmógida de Bravum, citada en los documentos de Ptolomeo. Poco se sabe de este pueblo prerromano, quizás por su carácter pacífico que no dejó registros de combates con el invasor romano. Tampoco se ha llevado a cabo un estudio en profundidad de este yacimiento, aunque curiosamente en fechas muy recientes ha terminado una prometedora campaña exploratoria, llevada a cabo por técnicos de la Universidad de Burgos, que esperamos tenga continuación en próximos años. Más información sobre esta exploración en este blog especializado.

Vista de la torre de Zumel desde Páramo Ciudad

La imponente torre de la iglesia de Santibáñez-Zarzaguda, vista desde el mismo lugar.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Iglesia románica de Miñón

En el minúsculo pueblecito de Miñón, en el valle de Santibáñez, se encuentra la iglesia parroquial de San Pedro. Llaman la atención los restos procedentes del periodo románico; que se concentran en los canecillos del ábside y, sobre todo, en la portada.
 



Tiene aspecto algo extraño, no sólo por un “embutido” parcial en un contrafuerte posterior, sino por su configuración de arco parcialmente apuntado que fuerza un tanto la composición general. Data de finales del siglo XII o principios del XIII, y está sin duda entre las más interesantes del románico burgalés.
 


La primera arquivolta es quizá la más llamativa. Está compuesta de doce medallones que representan supuestamente los doce signos del zodiaco. No obstante, no se puede establecer una relación unívoca entre todas las figuras y los símbolos astrológicos. Tal vez estén inspirados en miniaturas de códices. Presenta en este sentido evidentes similitudes con las portadas de Soto de Bureba y Almendres, aunque afortunadamente se encuentra en mejores condiciones de conservación.
 


No tan llamativa, en principio, es la tercera arquivolta; pero si nos fijamos un poco descubriremos su delicada talla, en donde abundan los personajes tocando instrumentos, así como otros de interpretación más confusa. Nota común es la macrocefalia (“cabezón”) que muestran todas las figuras.
 


A la composición se suman otras dos arquivoltas más sencillas, con motivos geométricos, los capiteles y columnillas, desaparecidos o muy deteriorados, y el tejaroz superior. Según la Enciclopedia del Románico, parece tratarse de una obra muy local ya que el tipo de trabajo no encuentra similitudes en otros templos cercanos.

El templo fue restaurado en 2003 con fondos de la Fundación del Patrimonio Histórico. Para el que quiera entrar en más profundidad en el análisis e interpretación de esta portada; existen abundantes recursos en internet al respecto.