martes, 12 de septiembre de 2017

Santibáñez Zarzaguda


La localidad que da nombre al municipio y sin duda la de mayor tamaño destaca sin duda por su gran templo, con aspecto casi catedralicio. Construida fundamentalmente a lo largo de los siglos XV y XVI destaca al exterior sobre todo por su gran torre, culminada ya en el siglo XVI.

 
Vista de Santibáñez Zarzaguda desde Páramo Ciudad
 
 


No obstante para el visitante medianamente avispado o avisado, llamará la atención el apostolado románico que aparece empotrado en su fachada principal, a buena altura. En realidad no es un apostolado completo, puesto que al interesante "Maiestas Domini" con su tetramorfos le acompañan únicamente ocho apóstoles.


 

Insertados en la muralla protectora del atrio de la iglesia, a nuestra altura, encontramos dos figuras más. En realidad son dos réplicas que sustituyeron a las originales; hoy en el interior de la iglesia junto a las dos figuras que faltarían para la docena.
 


 
Contemplándolas en proximidad podemos, además de comprobar que su tamaño es casi natural, ver que corresponden a un románico tardío. También es evidente que, aunque estilísticamente son muy similares, no hay una correspondencia total con los personajes apostólicos. Esto, junto con la existencia de algunos capiteles sueltos, lleva concluir que todos estas piezas pudieron pertenecer a un mismo templo, pero que no formaban parte de un único conjunto escultórico. Una teoría asocia estos restos románicos con la antigua iglesia del desaparecido barrio de San Juan, en donde hoy pervive la construcción de lo que fuera un antiguo molino.

 
Ya que estamos en el interior, podemos admirar algunas características de este tipo de templos; como sus altas bóvedas adornadas de nervaduras o el interesantísimo retablo renacentista construido por Gonzalo Ruiz de Camargo y Pedro de Colindres a mediados del siglo XVI.


 
A estos se unen otros elementos más pequeños del patrimonio mueble, entre los que podemos citar la triple figura de Santa Ana con la Virgen y el Niño, o la que sin duda es la pieza más interesante del templo, un tríptico de estilo flamenco que recoge escenas de la Natividad.



Curioso retablo de tipo indiano dedicado a nuestra señora de Gaudalupe. En la predela encontramos esta posible representación de la iglesia antes de erigirse la torre barroca.

Santa Ana con la Virgen y el Niño. Siglo XIV.



Tríptico de la Natividad y detalles. Siglo XV.
Ya fuera de la iglesia, dedicamos unos minutos a ver sendos molinos de propiedad municipal recuperados recientemente, el de Villaniego y el de Somovilla. En este segundo accedemos a su interior, en el que se ha reproducido la maquinaria.






2 comentarios:

Abi E. dijo...

Hola Montacedo, no se si aún quedara el convento de monjas que cojiaa niñas internas para estudiar. De mi pueblo habia varias.

Un abrazo
el lio de Abi

Montacedo dijo...

He encontrado este vídeo al respecto (mas cosas que nos trae la despoblación):
http://www.youtube.com/watch?v=mTCvO-7-F8U